IVAN DANILO CHACON LABRADOR




ANÁLISIS

CON

VISIÓN….



AGRADECIMIENTO

Para quienes inspiraron con su reflexión profunda, al cobijo del alero chagareano, un proyecto futurísta, con pasión, fe, esperanza, especial entrega, y, con un alto ingrediente de altruismo colectivo, como lo representa, “VISISÓN UNIVERSITARIA”, fiel expresión de la heredad en la formación hogareña, y en nuestra ilustración intelectual bajo la sabia orientación jesuítica, rectoría de sabiduría en los claustros universitarios en la villa, de Juan Maldonado.

A mi esposa Gisela, que ha sido sabia consejera, y en el decir de su ilustre paisana, la poetisa Isaura de Olivares, “es mensajera de dichas en mi hogar, y de mi existencia arcángel tutelar”.

A mis hijos, Mariana, Iván Danilo e Irina, fuente permanente que alimentó la casuística en la argumentación de cada escrito

Al consecuente amigo, Lic. César Gedler, quien en su gestión como conductor del fondo editorial del IPASME, hizo posible la presente publicación de “Análisis con visión”.

A todas aquellas almas generosas, que me alientan en no truncar la avanzada permanente, iniciada con las correrías de azules ilusiones, desde los pupitres liceístas luislópemendinos, bajo la égida protectora de la insigne educadora, Lya Salazar de Valenzuela, de la Táriba recoleta de 1965.

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PRÓLOGO.

Rodeado de montañas, sobre una meseta desde donde otea el sendero rojizo que hoy queda del otrora caudaloso río, se tiende expectante nuestro querido pueblo andino, Táriba, la Perla del Torbes.

Ahí en ese querido sitio y por allá en otro Siglo, en recuerdo tan presente que no atina a calificarse de pasado, culminando aquella década de los sesenta, de tanta gloria y loas a la juventud, conocí a Iván Danilo Chacón Labrador.

Frente al Templo Sagrado que guarda la Imagen Milagrosa de la Virgen de la Consolación y a un costado de la Plaza Bolívar, dentro de los muros apisonados y tejas ennegrecidas que albergaban la recién estrenada Biblioteca Pública en honor al pionero salesiano Presbítero Juan Soleri, atendiendo señera invitación de su fundador Rafael Ulises Largo, en asocio a otros contertulios vecinos, nos reunimos una noche cualquiera de esa época. Circundados por precarios anaqueles que sostenían los repetidos y únicos textos de Catecismo, Historia Sagrada y Religión con que se iniciara esta casa del saber, instalamos pomposamente una peña literaria con el nombre de ‘Italo Ayesterán’, remembranza del poeta paisano.

Y aprovechando esa fecha histórica para el pueblo, sin tanta fanfarria iniciamos una amistad que durante estos años ha sido tan fraterna y entrañable como fructífera.

Y desde este rincón venezolano, acosado de verdores montañosos, en el devenir hemos recorrido, invariablemente y como es de suponerse, rutas muchas veces diferentes, aunque por camino nunca separado y menos aún opuesto.

Enlazados por un cariño que siempre aviva el compartir angustias y esperanzas, luchas y desvelos por el engrandecimiento de la Patria Grande desde la Patria Chica, impresas ambas con la mayúscula del amor, ahora me regocijo de estar tecleando estas rápidas letras para su primer libro.

Ayer, en aquella antañona casa de ruinoso aspecto pueblerino donde lo conociera, cuando apenas asomábamos el incipiente bozo de nuestros ímpetus juveniles, ya Iván Danilo sobradamente demostraba no sólo su singular elocuencia sino conocimiento profundo en su discurrir.

Hoy, acosado por quienes hemos sido admiradores de su verbo de variadas vivencias, preocupaciones, matices y temática, por fin ha decidido recopilar parte de su fina como vasta obra, dispersa en discursos, escritos periodísticos, intervenciones radiales y televisivas, con las indiscutibles mejoras que la reflexión y la madurez le aderezan.

Y esa parte se condensa en este libro, selección pigmea de sus gigantes inquietudes sociales y personales.

Saludamos con beneplácito esta obra, signada a convertirse en otro refulgente astro de nuestro firmamento intelectual, con el vaticinio de que será portal de una serie inagotable.

Y la culpa sigue siendo de estas montañas andinas.

Pues con las sempiternas montañas ocultándonos el horizonte, desde estos paisajes tachirenses nos hemos acostumbrado a contemplar sólo a las estrellas, por lo que nuestras metas se ubican en la calidez de tan monumentales alturas.

A este delirio cotidiano no ha sido ajeno Iván Danilo Chacón Labrador.

Y este libro es sólo un pequeño y hablachento testigo de su tiempo.

Ahora ceso el garabateo de estas frases por mi pasión a la brevedad y no por carencia de motivos, que variados, múltiples y extensos hallará el lector al disfrutar el botín de estas páginas.

Con mi eterno afecto por Iván Danilo, siempre alterado por el constante crecimiento hacia la familia chagartiana que integra junto a su par Gisela y sus reflejos Mariana, Iván e Irina.

Carlos Moros Puentes


PRESENTACIÓN. ( Dandry Omaña Casanova)

En los caminos del tiempo, como surgida tras la neblina de las montañas andinas, desdibujada en una acuarela de Manuel Osorio Velasco, existe un pueblo conocido en América por ser llamado Sultana de Mochileros, Ciudad Mariana del Táchira, Portón Taurino de América, Ciudad Turística de Los Andes, es Táriba que además de estar caracterizada por una composición social de las mas variada diversidad y apego a las costumbres de los antepasados, quienes por lo general están formados en la sabiduría patriarcal de los viejos maestros. En este escenario sagrado y divino se encuentra la sagrada imagen de Ntra. Sra. de la Consolación, surgida de aquel hecho milagroso acaecido un 15 de agosto de 1600. Razón por la cual hoy día es conocido como el santuario mariano de Venezuela con una devoción desbordante cada agosto de cada año. Y cuyo Himno escrito en septiembre 9 de 1990 por el Lic. Tirso Sánchez Noguera con Música del Prof. Oscar E. Roa reza en su primera estrofa:

Tierra llena de lindos paisajes

que Bolívar ufano pisó;

en su gente florecen mensajes

de hidalguía de paz y de amor

Quise remontarme en el tiempo histórico de este que también es mi pueblo natal para imaginármelo sembrado como las huellas del tiempo. En este ambiente se encuentra cobijado el autor de este libro Análisis con Visión, este ilustre caballero y mejor amigo, un pensador un Hidalgo como el himno precitado, este escritor mensajero como el ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, muestra en estos escritos en esta su obra ser un soñador, ciudadano digno, ejemplar padre, estudioso de Bolívar pero por encima de todo Hidalgo en todo el sentido de la palabra, es como diría el Lic. Ernesto Becerra escrito en Táriba, análisis con visión para dejar este legado como quien se desprende de sus propiedades al dejar de pertenecerles. Innegablemente que esta entrega de Iván es congruente con el decir de Buda “Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos hacemos el mundo.” Consecuentemente el autor denota una Ética, del griego ethika, de ethos, ‘comportamiento’, ‘costumbre’), en si un Ethos que se refleja palabra a palabra, párrafo a párrafo en la obra de Iván, en la cual refleja muy bien el autor lo que Federico Nietzsche filósofo Alemán, del siglo XIX expresa cuando dice. «Es necesario no haber sido nunca complaciente consigo mismo. Es necesario contar la dureza entre los hábitos propios para encontrarse jovial y de buen humor entre verdades todas ellas duras». «Nada hay tan malo como la debilidad». «El error no es ceguera, es cobardía. Toda conquista, todo paso adelante en el conocimiento es consecuencia del valor, de la dureza consigo mismo». Para trascender a un contexto social de manera directa, plena, certera. Para recibir la suave brisa del deber cumplido y reflejar a Kuhn citado por Daniel Goleman cuando denota el paradigma como el sembrar la constelación de valores, técnicas en una comunidad dada

Este libro de Iván Danilo como se le conoce de manera informal es el fruto de una vida ejemplar, propia de un caminante con abundantes lecturas realizadas con disfrute y constancia que le lleva a las vías del intelecto con seguridad y le permite ejercer un liderazgo social unido al ejercicio sagrado de la docencia universitaria. Es un texto con visión en el cual Iván Danilo de manera versátil y heterodoxa además de mostrar una muy buena escritura, exquisita, densa y profunda demuestra la piel del pensador la sensibilidad del humano y la profunda alquimia sinérgica del quehacer familiar como referente al social.

Estoy seguro del aporte que significa este texto para la comprensión paradigmática de estos nuevos tiempos de visión y de percepción social

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“El valor está más bien en el aguante que en el ataque”.

Tomás de Aquino

Razón de ser de “Análisis con Visión”.

Nace “Visión Universitaria”, como proyecto de programa televisivo, en el Canal 21, Televisora de San Cristóbal, Estado Táchira, como consecuencia de la reflexión de los docentes universitarios- licenciados Iván Danilo Chacón Labrador, Gisela Garavito de Chacón, Mariana Chacón Garavito, y los jóvenes estudiantes universitarios, Iván Danilo Chacón Garavito, del 5º Año de Derecho en la UCAT, e Irina Chacón Garavito, del 1º de Administración en Mercadeo, de la misma casa de estudios superiores, acerca del querer y sentir de los cohabitantes del Alma Mater, reflexión cuya génesis arranca de la exhortación en torno a la necesidad de ocupar un espacio que responda a esas inquietudes en este medio audiovisual tan importante como lo representa la televisión, y, con la finalidad de estrechar aún más la Universidad a la colectividad regional en procura de que contribuya con todas sus potencialidades y el intelecto de sus miembros al auge y la expansión de nuestra entidad.

Desde un principio, en noviembre de 2002, convocamos a todas las casas de estudios superiores a aunar esfuerzos y conjugar voluntades, confiados plenamente en el concurso de autoridades, docentes, estudiantes, así como el personal administrativo y obrero.

Asumimos el reto imponiéndonos como corolario la célebre introspección de Ernesto Sábato en el sentido de que “crear es hacer lo que no existe”, y, a su vez, nos propusimos el lenguaje multívoco con absoluta rigurosidad, puesto que entendemos que sólo en las ciencias exactas se puede, y, se debe, inventar un lenguaje unívoco.

De ahí, nuestra inalterable decisión de mantener un espacio de puertas abiertas, sin exclusión alguna que responda a banderías, religiones o fanatismos dogmatizados.

Nuestro único afán, como lo manifestamos al inicio, es estrechar aún más las relaciones del colectivo tachirense, con su academia, en un concurso holístico, en nuestro querido estado Táchira del cual somos por mandato de gentilicio unívocos coetáneos.

En cada edición, fue pautado un breve análisis, como comentario medular, sobre un abanico de alternativas, en libre planteamiento de ideas y pensamientos, con un propósito discursivo, que en un futuro permitiera, plasmar en un libro, que ha sido, es, y, nunca dejará de serlo, fuente imperecedera del saber universal.

Hoy, felizmente presentamos, con fe de carboneros, la primera edición de “ANÁLISIS CON VISIÓN”, que surge a la luz pública, gracias al concurso del Fondo Editorial “Simón Rodríguez”, bajo la inteligente conducción del Licenciado Eduardo Marapacuto, consecuente en la amistad tachirense, para quien dejamos impresa, nuestra gratitud, Agradecido bien nacido.

Lic. Iván Danilo Chacón Labrador.

DIRECTOR-PRODUCTOR.

VISIÓN UNIVERSITARIA.

¡PRETENDER SER EDUCADOR!

Pretender ser Educador, obliga a un manejo con finura de principios, que nos permita con su correcta utilización, nunca perder el rumbo como consecuencia de equivocaciones que desdeñen el buen hacer de la docencia.

Recordemos lecciones primarias que nos informan la manera cómo se orientaban los marinos en la antigüedad. Con gran sentido de la orientación nunca se perdían en los mares, en razón que lograban por medio de las estrellas proseguir sus rumbos. Las estrellas surgían en la antigüedad para los marinos como los principios, y los marinos eran grandes maestros, que día a día aprendían a guiarse por los principios de su profesión que eran las estrellas.

Cuando observamos ciertas posturas de novísimos docentes, en circunstancias y tiempos de múltiples confusiones, que nos hacen navegar en mares procelosos, alimentados de vientos huracanados, es imperativo atinar en la consecución de guías orientadoras que nos extraigan de la confusión intelectual, y evitar que nuestros alumnos sean victimas de nuestra falta de pericia marinera, para lograr un diestro manejo del timón de la cátedra universitaria.

Aprender a guiarse por principios es inequívocamente aprender a guiarnos mirando las estrellas del saber, del conocimiento, con la multiplicidad de luces en el arco iris de las ideas y los pensamientos, para adentrarnos, con equilibrio emocional, en una profesión que representa lo sublime, en vocación y en acción, con creatividad y bondadosa imaginación, sin reservas mentales de ningún género.

Todas las profesiones cuentan con sus principios guías, que adornan sus ejecutorias con fundamentos básicos. Todo principio es punto de partida como igualmente de llegada en el campo intelectual, vale decir, son alfa y omega en la búsqueda de conocimiento, de aporte de conocimiento como el tema que nos atañe, con la sana intención didáctica y pedagógica.

Recordemos que “toda ciencia se puede sintetizar en un principio”. Toda disciplina puede tener un manejo a base de principios, lo que nos lleva a subrayar que la labor de un buen docente universitario, debe utilizar en sus predicas principios éticos, que adornen una transmisión de conocimientos a sus alumnos con facilidad, aislando cualquier barrera que disloque lo accesible de los mismos.

El arte pedagógico se va perfeccionando en un ejercicio docente de acumulación de experiencias éticas, que den lugar a convertirnos en conquistadores de la inquieta mente y el corazón impetuoso de nuestros alumnos, enmarcados en un anhelo constante de un descubrimiento de un horizonte inmenso que le depara la existencia.

San Cristóbal, 24 de Julio de 2004.

“MEDIOCRIDAD Y BUSQUEDA DE EXCELENCIA”.

Hay una masa humana, a la que JOSÉ INGENIEROS, visionario escritor italo-argentino, se encargo con especial valentía en graficar, radiografiar, fotografiar, en su colosal obra “EL HOMBRE MEDIOCRE”.

Decía Ingenieros:

“El hombre mediocre que se aventura en la liza social tiene apetitos urgentes: el éxito.

No sospecha que existe otra cosa, la gloria, ambicionada solamente por los caracteres superiores”. “El hombre excelente se reconoce porque es capaz de renunciar a toda prebenda que tenga por precio una partícula de su dignidad.”

Debemos estar persuadidos de que la cultura de la vida nos orienta numerosas posibilidades con las que podemos realizarnos en plenitud. Podemos hacer mucho, poco o nada, dependiendo de los niveles de conciencia. Si buscamos ideales trascendentes, volamos hacia lo más alto. Igualmente podemos dirigirnos por donde los otros decidan, que debemos hacer y hasta donde podemos llegar.

La orientación del timón de nuestra vida, nos presenta un camino hacia la calidad, hacia el perfeccionamiento, hacia la excelencia, que refleja el paradigma de los visionarios. Podría presentarse otro camino, que no es otro que la rendición, que lo toman los que renunciaron a la vida, los que apenas sobreviven, los que desconocen sus fortalezas, y observan en el día , sus debilidades, condenados a vivir a ras del suelo. Otro camino es el de el ser mediocre. Personas con potencialidades, pero que rindieron.

Ingenieros, los describe, viviendo en la medianía; conformados con lo que no posee calidad; quedarse, esperar, imitar, acomodarse a las apariencias, anular la iniciativa, parecerse a los demás.

Es esa persona que nunca lucha por sus ideales, por sus sueños, no cree en la perfección; se burla de lo bello, de lo lírico, de lo romántico, experimentando con frecuencia sentimientos bajos como la envidia, es apático, soez, vive mentalmente del pasado.

Vencer la molicie, el marasmo, lo subalterno, lo frívolo, revisarnos en nuestra interioridad, restaurar la confianza en nosotros mismos, saber y entender que es posible ascender, vencer, ganar, superar, debemos mirar con fe, levantando la mirada para ser auténticos. Nunca debemos repetir hábitos y lenguajes de otros. Poseemos el derecho a ser únicos sin dejar de vivir con los demás, siendo solidarios con el prójimo, soñando y logrando construir un mejor destino.

Los avances hacia lo superior se logra retando el miedo, la flojera, el facilismo, para abrirle las compuertas a la imaginación, la creatividad, el riesgo, la voluntad. El reto es la búsqueda permanente hacia el encuentro con lo mejor que tenemos, y con ello construir lo mejor que podemos.

Digamos con Ingenieros: “El hombre de mérito se adelanta a su tiempo, la pupila puesta en un ideal; se impone dominando, iluminando, fustigando, en plena luz, a cara descubierta, sin humillarse, ajeno a todos los embozamientos del servilismo, y de la intriga”. Y agregaríamos, de la medianía, de la maledicencia, de lo subalterno, de la felonía, de lo sibilino, de lo intrascendente, de la ruindad, de lo falaz,

BUSQUEMOS UNA MEJOR MANERA DE PENSAR.

Para un logro definitivo de erradicar la mediocridad o definitivamente marcar diferencia entre la mediocridad y la excelencia es el perfeccionamiento constante el mejor nutriente para mejorar y adecuar a los nuevos tiempos, nuestra manera de pensar.

La gerencia moderna está definida por una cuestión de pensamiento, por el logro de superarse, de mejorar creando, imaginando, dándole uso racional a nuestro cerebro, a nuestro poder cerebral que nunca empleamos, como lo orienta las novísimas orientaciones de la Programación Neuro- Lingüística (P.N.L).

De allí que cuando se dan justificaciones de un pobre rendimiento, generalmente le echamos la culpa a una pretendida limitación del cerebro, olvidando su capacidad de almacenamiento, el descubrir y darle luz al túnel para tener acceso a las capacidades creativas, de imaginación, de un hacer constante, de memorizar lo positivo y tener memoria corta para lo intrascendente, lo negativo, lo fatuo.

Debemos procurar darle un uso funcional a nuestro poder mental, y para tal fin averigüemos cómo funciona nuestro cerebro. Hay necesidad imperiosa de entender cada día más sobre las potencialidades de nuestro cerebro en su totalidad. Sabemos que tenemos un cerebro, con dos casi idénticas mitades, que se revierten en dos cerebros separados con un funcionamiento operacional independiente y con marcada diferenciación. El derecho donde opera la imaginación, la visión, la sagacidad, nuestra agudeza, la perspicacia. Un lado izquierdo que profundiza en el pensamiento lógico, el lado dominante, el guardián del lenguaje.

Para la equilibrada utilización de la totalidad del cerebro, evitando que se atrofie en la adultez nuestro menospreciado cerebro derecho, debemos descubrir, ejercitar, promover, un nuevo modo de pensar, que nos de una productividad en todos los aspectos de nuestra vida, tanto en lo personal como en lo profesional.

La búsqueda de excelencia lleva implícito un averiguar sobre el funcionamiento, las potencialidades de nuestro cerebro derecho, que permiten ahondar en creatividad, memorización, imaginación, autoestima, crecimiento personal, desarrollo personal, espiritualidad, auto imagen.

Hay que descartar limitaciones por edad, tamaño de nuestro cerebro, o características fisiológicas derivadas por herencia.

Nuestra voluntad nos alimenta el uso del cerebro en plenitud. Desarrollemos una manera de pensar con optimismo, con fe, con esperanza, tomar de manera holística los problemas, vale decir, en su totalidad, procesando muchas informaciones al mismo tiempo, y descartemos la molicie, la pasividad enfermiza, que evita nuestro desarrollo como personas.

Con el logro de una mejor manera de pensar, diferenciaremos la mediocridad de la excelencia que nos abre el camino de lo grande y lo trascendente.

Nuestra academia moderna, presenta un bagaje de adecuaciones tomando en consideraciones, las orientaciones pertinentes del P.N.L., que permiten al futuro profesional universitario, una visión alentadora, para asegurar un buen suceso en sus ejecutorias, para su bien, y, de la sociedad en general.

San Cristóbal, 29 de Enero de 2005

CLASE MAGISTRAL XXIII PROMOCIÓN DE TÉCNICOS SUPERIORES UNIVERSITARIOS EN MANTENIMIENTO MECANICO Y TECNOLOGÍA AUTOMOTRIZ Y LA XXI PROMOCIÓN DE TÉCNICOS SUPERIORES UNIVERSITARIOS EN PRODUCCIÓN INDUSTRIAL. IUTI. SAN CRISTÓBAL

VIERNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2005.

Honrar honra. En el decir de José Martí, hoy nos sentimos tan igual honrados, los jóvenes egresados del IUTI, en las áreas de Ingeniería, mis alumnos de Problemas sociales y económicos del inicio de carrera, y de ética Profesional al culminar exitosamente sus estudios universitarios, como quien les deja este mensaje de fe y esperanza en el futuro que les recibe con generoso horizonte, de realizaciones, de búsqueda de la verdad técnica y científica, de humildad en el hacer y en el decir. De entrega al trabajo creador, de un profesionalismo con eticidad hacia su completitud como personas de bien.

Honrados por igual, porque, haber ejercido influencia en la formación espiritual de seres humanos, con la inspiración del filosofo Manuel Kant, al decir: “Únicamente por la educación el hombre llega a ser hombre”. Y es, apreciados jóvenes, que la madurez espiritual que caracteriza al hombre formado no se logra si se deja al ser joven abandonado al azar. Vale decir, sin la educación, el ser humano no adquirirá el lenguaje, los hábitos, las ideas y los sentimientos que pertenecen a la vida cultivada, en virtudes y valores.

Reconocemos, que la educación recibida, no es sólo una función necesaria para la vida del ser humano. Es, siguiendo las luces orientadoras del filósofo, Augusto Comte, en la promoción del altruismo individual, y, colectivo, una función ineludible de la vida de la comunidad. La sociedad humana, para poder subsistir y progresar indefinidamente, requiere propagarse espiritualmente mediante la educación de las nuevas generaciones. El hombre posee una herencia cultural transmisible por la educación, que cada día se va enriqueciendo. Toda sociedad aspira a perpetuarse y lo logra transmitiendo a los jóvenes su tesoro cultural, sin odiosos egoísmos, que muchas veces agobian al hombre mediocre. Si no ocurriera, en esta forma, si la sociedad se dejara alienar, de los seres con espíritu oscurecido, si no se impusiera la comunicación de ese gran caudal de hábitos, experiencias, visiones del mundo, cada generación se encontraría obligada a dar inicio a la conquista de toda la cultura que con infinita largueza, nos legaron los antepasados creadores, soñadores, idealistas, y promotores de utopías.

Observa Bouglé, que:” Ala muerte de cada individuo el hilo de las tradiciones que condicionan la vida colectiva queda como cortado. En cada nacimiento es preciso anudarlo de nuevo.”

Etimológicamente, la palabra educación toma su sentido del verbo latino educare, cuyo significado es criar, alimentar, instruir, hacer crecer. Esta acepción encierra, pues, la sublime idea de nutrir, de llevar a otro un alimento material o espiritual; vale decir, de un proceso que va de afuera hacia adentro.

Pero la palabra educación tiene igualmente un sentido opuesto al señalado, de extracción, cuando se le hace derivar de otro verbo antiguo, ex ducere, que equivale a extraer, sacar afuera, hacer salir.

Conjugando las dos acepciones, la educación es, o bien un proceso de incorporación de elementos externos al ser humano, que construirán, edificarán su mundo cultural, o, en forma opuesta, un proceso que va de adentro hacia fuera, de expansión de gérmenes, de desenvolvimiento de las facultades y disposiciones originarias del ser joven, sin contaminaciones enfermizas.

Tanto ustedes queridos alumnos, como quien les deja con pasión tachirense y venezolanista, este mensaje de fe y esperanza, nos trazamos la misión de aportarles lo representado al mundo formado, al mundo de la cultura, a los valores de la familia y de la comunidad, porque, como educadores, somos mandatarios de los grandes agentes educadores: familia, sociedad, instituciones, Estado.

Porque, nos dice Gentile, “La relación del maestro y del alumno, es unidad íntima, esencialmente espiritual. “Lo que vende el maestro es su tiempo, su presencia, el aliento de los pulmones, su fatiga. Tantas cosas, las cuales, consideradas por sí mismas, nada son para los fines de la cultura, para la que se ha requerido la obra del maestro. Pero a través de las mismas se genera en nosotros la cultura, que es espiritualidad que no se compra y no se vende, que no tiene precio…”

Interpretamos la acción del Docente Universitario, en los tiempos actuales, como una acción extendida de los agentes citados, que cada día se complica más, pues además de la función de incorporar al espíritu del educando aquellos contenidos que la ciencia lleva a la enseñanza sistematizada y de desarrollar sus capacidades del intelecto, debe penetrar la interioridad del joven, contribuyendo así, en gran medida a la formación integral de su personalidad. En las manos del buen docente, está depositado el porvenir profesional de las nuevas generaciones y el progreso del país, por eso, no es la suya una profesión, sino una misión.

Quintiliano, en su inmortal y célebre obra Instituciones Oratorias, que constituye uno de los más importantes tratados pedagógicos de la edad antigua, se refirió a las condiciones que debe tener el educador y realizó un minucioso estudio de la personalidad del mismo. “No tenga vicio alguno- dice- ni lo consienta en sus discípulos. Sea serio, pero no desapacible; afable, sin chocarrería: para que lo primero no lo haga odioso, y lo segundo despreciable. Hable a menudo de la virtud y honestidad, pues cuantos más documentos dé, tanto más ahorrará el castigo. Ni sea iracundo, ni haga la vista gorda en lo que pide enmienda: sufrido en el trabajo, constante en la tarea, pero no desmesurado. Responda con agrado a las preguntas de los unos, y a otros pregúnteles por sí mismo.

En alabar los aciertos de los discípulos no sea escaso, ni prolijo; lo uno engendra el hastío al trabajo, lo otro confianza para no trabajar. Corrija los defectos sin acrimonia ni palabras afrentosas”… Creo haber llenado las expectativas y sueños, de mis discípulos del IUTI, que hoy son protagonistas de esta noche para la reflexión. Sus disciplinas tecnológicas no han desdeñado la completitud que dan las humanidades, y, de ello el mejor testimonio, es haber escogido a un profesor de sociales, para premiarlo con la designación unánime para dictar su clase magistral.

Mi mensaje es ratificarles la impostergable valorización de lo humano, con fe de carboneros, para definitivamente en el descubrimiento del horizonte inmenso que es la vida, en el decir del filosofo Renan, conjuguen siempre el ideal y la praxis para un mejor desarrollo de sus potencialidades profesionales que hoy inician.

No olviden nunca, las orientaciones en clase, sobre el perfil del egresado universitario, quien debe estar adornado por las siguientes cualidades:

- Consagración a la ciencia y la tecnología, con un compromiso apasionado con la verdad, y una capacidad de razonar y analizar por sí mismo.

- En razón a sus convicciones éticas, una adhesión sincera a sus principios y valores, y, coherencia con ellos en la totalidad de su vida.

- Un compromiso con la justicia social, aplicando los conocimientos adquiridos para mejorar el nivel de vida propia y de los demás, y un compromiso ético político con las realidades del país, y una conciencia de liderazgo con miras a construir un futuro mejor y más justo para todos y cada uno de los venezolanos.

- Fidelidad y amor a la Universidad, con una lealtad y servicio a la universidad donde se formó, representada en el IUTI, en las autoridades. Profesores, y, personas actualmente vinculadas a él, y sus egresados y estudiantes.

- Una lealtad y fraternidad con sus colegas y compañeros de promoción, con colegas de cualquier profesión, concretándose en participar activamente en las asociaciones, grupos de egresados, colegios profesionales, equipos de investigación, en el mutuo apoyo que se brinda a los demás colegas universitarios.

Queridos graduandos, autoridades académicas, colegas en la docencia, alumnos, familiares y amigos todos.

Con el bardo exquisito, de la España irredenta, Antonio Machado, digamos a voz en cuello: Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

CONDICIONES BÁSICAS DE UN BUEN DOCENTE.

Tomando en consideración la orientación que el Ministerio de Educación Superior, ha implementado en el sector Universitario, en cuanto al componente docente que debe poseer el profesor universitario, trataremos de dejar plasmadas en el presente análisis algunas condiciones muy particulares, independientemente de la vocación pedagógica, que por sí sola, no es suficiente para lograr una caracterización de un buen educador.

Un buen docente universitario, requiere de aptitudes y caracteres especialicemos de orden moral, intelectual y físico.

En lo físico, se requiere en un educador, buena salud, resistencia, vigor, equilibrio del sistema nervioso y la integridad de los órganos sensoriales, Vale decir un docente universitario requiere una capacidad de resistencia a la fatiga, que sea compatible con un normal equilibrio físico.

Es necesario en cuanto a lo intelectual, que el docente posea ciertas cualidades, como un buen sentido, agilidad y flexibilidad mental, capacidad crítica, claridad de ideas, objetividad, vivacidad de espíritu, independencia intelectual, y una fina capacidad para la exposición didáctica.

Y en el campo inmenso de las cualidades morales del buen docente, en primer lugar la honestidad docente constituye una premisa mayor. Supone en el educador universitario una decisión inquebrantable de un mejorar permanente su acción educativa, que obliga a perfeccionar su cultura general, a analizar constantemente sus soluciones prácticas y a estimular en su interioridad, en sí mismo un propósito de mejoramiento de recursos didácticos para aumentar su potencialidad docente en cuanto a convicción, persuasión, y buen manejo de la cátedra, en beneficio de los alumnos.

La auto educación, está vinculada estrechamente a la honestidad docente, debe reflejar una convicción cierta de que para el educando es modelo de conducta, con una determinación de enseñar con el ejemplo de sus actos.

La docencia universitaria, debe revestirse de alegría y buen humor. El remedio contra el mal del pedantismo docente es un fino manejo del buen humor. La docencia universitaria es una tarea edificante, viviente, exquisita, y no podría desarrollarse con tristeza. Nunca podría aceptarse una identificación de la misión docente, con rostros cerrados, con rígidas posturas. En el decir de Manganiello, “quienes proceden así, hacen de la autoridad pedagógica una represalia sobre la vida. Son débiles que molestan a otros más débiles”.

La burla, el desmerecimiento, la crítica mordaz, las posturas arrogantes, la seriedad pedante, entre muchas otras forman el estereotipo del docente antipedagógico, que desvirtúa la condición de un buen educador frente al educando, al alumno ávido de luces para su crecimiento y desarrollo como persona.

Como docentes universitarios recordemos al gran Manuel Kant, quien dejó para la posteridad esta máxima: “Únicamente por la educación el hombre llega a ser hombre”.

La medida de la educatividad, estaría, en consecuencia, dada por la medida de la energía que se ha consumido, como llama viva, en la auto educación. Para Spranger, el verdadero educador, posee una íntima plenitud de vida que desborda los campos cercanos. Hay en él una genuina fuerza elevadora, que mueve el alma del educando.

Esa valiosa caracterización del educador, según Spranger, “hace del educador verdadero en llevar dentro de sí, constantemente, esa exigencia espiritual elevadora que “impulse” la estructura anímica del educando.

El verdadero educador siempre “está en camino”. Jamás llegará para él el día en que pueda considerarse plenamente satisfecho de sí mismo. Siempre habrá en él un anhelo superior de perfeccionamiento”.

San Cristóbal, 27 de Agosto de 2005.

CONSTRUYAMOS UNA SOCIEDAD SOSTENIBLE.

Al revisar las diferentes estrategias para abordar el estudio de cómo construir una sociedad sostenible, surge la necesidad del ingenio compartido para lograr aportes reales en un mejorar de la calidad de vida humana y al mismo tiempo conservar la vitalidad y diversidad de la tierra. Vale decir, es promover un desarrollo que atienda esas necesidades imperiosas de una manera sostenible.

El término sostenible, tiene como antecedente histórico, proviene de la biología, particularmente de quienes laboran, trabajan en el campo forestal y pesquero. Desde la década de 1960, vienen desarrollándose estudios sobre maneras alternativas en la tala de bosques o en la pesca, para lograr mantenerse dentro de los propios ritmos de renovación de las poblaciones, y, como ejemplo tenemos, como estimar una cosecha permitida, o una extracción. La sustentabilidad se orientaba en lograr un aprovechamiento enmarcado en las tasas anuales de reproducción, como bien lo orienta en su estudio, Dixon y Fallon.

El desordenado proceso hacia el desarrollo actual, tiene un propósito de satisfacer las necesidades humanas de una manera incompleta, y, frecuentemente destruye o degrada la base de los recursos. Tiene que promoverse un desarrollo cuyo eje de acción sean las personas y se centre en el mejoramiento de la condición humana, pero sin descuidar la atención, que este basado en la conservación y mantenga la variedad y productividad de la naturaleza, que para mayor observancia, fuimos beneficiados y prodigados con infinita largueza, en cuanto a recursos naturales, para atender las generaciones del presente y del porvenir.

Cuando se habla de estrategias, se plantea no una prescripción rígida, sino una guía orientadora. Su adecuación está sujeta y en gran medida difieren de la cultura, la historia, la religión, la política, las instituciones y las tradiciones. De igual manera difieren por la riqueza, las condiciones ambientales, pero fundamentalmente del grado de conciencia en cuanto a las diferencias que se planteen.

Para vivir de forma sostenible, implica la aceptación del deber de una búsqueda irrenunciable de la armonía para con nuestros semejantes y con la naturaleza. Los principios básicos son que las personas deben compartir lo que poseen y han de de proteger los recursos naturales, proteger la tierra, para evitar en el tiempo la sombría presencia de eriales, que nos reflejan las consecuencias de una mala utilización de la naturaleza y sus bondades. La humanidad no debe abusar de la naturaleza, no debe tomar de ella más de lo que ésta sea capaz de reponer. Hay que adoptar estilos de vida,

maneras de vivir racional, pautas claras de desarrollo que respeten las limitantes que nos anuncia la naturaleza.

Todas las estrategias que señalan avances tecnológicos, deben asumirse con una actuación de respeto a los límites. Debe orientarse un enfoque de futuro, sin pretender un regreso al pasado.

Los principios que ilustran un uso racional de los beneficios de la naturaleza, para construir una sociedad sostenible están interrelacionados y se apoyan mutuamente. Podemos enumerar brevemente, tomando como primero de ellos quien aporta el fundamento ético de los demás, y refiere el respetar y cuidar la comunidad de los seres vivientes, ahora y en el futuro, significando que el desarrollo no debe orientarse a expensas de otros grupos ni de las generaciones venideras.

Mejorar la calidad de vida humana, como un proceso que permita realizar a los seres humanos realizar su potencial, generando confianza en sí mismos y llevar una vida digna y con plenitud.

Conservar la vitalidad y diversidad de la tierra, conservando los sistemas sustentadores de vida, los procesos ecológicos, la conservación de la biodiversidad, y velar por que el aprovechamiento de los recursos renovables sea sostenible.

Igualmente, facultar a las comunidades para que cuiden de su propio medio ambiente; modificar las actitudes y prácticas personales, adoptando la ética de la vida sostenible, reexaminando sus valores y modificando los malos comportamientos, con una orientación pedagógica con una promoción de valores que aboguen por la nueva ética y se opongan a los que sean incompatibles con una forma de vida sostenible.

San Cristóbal, 10 de Septiembre de 2005.

CRISIS DE LA MODERNIDAD.

Para el brillante filósofo Antonio Pérez Estévez, profesor emérito de la LUZ, y la UNICA, en Maracaibo, y, nuestro excelente docente en Metafísica Medieval , en la Maestría de filosofía, que cursamos junto a 11 entusiastas profesionales, en la bucólica colina de Toico, en un ambiente enhiesto por su relieve, y, por su claustro siempre proclive para la reflexión, y, la utopía, al abordar en didáctica entrevista radial, sobre “La crisis de la Modernidad” y, el enfoque del porqué Nietzsche entra en la historia como el gran crítico de la racionalidad moderna y de la tradición filosófica de Occidente, nos deja con magistral elocuencia lo siguiente: “Nietzsche no es el primero que comienza a tener conciencia de la amenaza que supone la racionalidad moderna como racionalidad subjetiva y dominante.

Digo subjetiva y dominante porque es la concepción de sujeto que parte desde Descartes. La racionalidad del sujeto es una racionalidad objetivante, es decir, que produce objetos, porque el sujeto se contrapone al objeto y objeto es desde Descartes todo aquello que no es el sujeto. El sujeto es pensante, es pensamiento, es consciente y todo lo que no es el sujeto es objeto; es decir, el mundo natural que está delante de nosotros, los otros seres humanos distintos a mí, e incluso mi cuerpo, son objetos del yo como sujeto. Y ese yo como sujeto reduce al objeto a extensión. La propiedad fundamental del objeto, para Descartes, es la extensión; mientras que el sujeto es esencialmente pensamiento. Pero, ¿qué significa extensión? Extensión significa tener tres dimensiones. Y qué significa tener tres dimensiones: que puede ser dimensionado o medido; dimensión viene de mensura: que puede ser medido, reducido a número; y ese es, justamente, el objetivo central de la racionalidad subjetiva que aparece a partir de Descartes: una racionalidad dominadora, que intenta reducir todo a un número, y por lo tanto, controlar todos los objetos, todo aquello que sea distinto de mí.

Entonces esa condición dominadora hace que el hombre intente dominar a la naturaleza que está en frente y que es su principal objeto. Todas las ciencias que van a desarrollarse en la modernidad –entendemos hoy como ciencias naturales, ciencias puras o ciencias duras son el desarrollo de esa racionalidad subjetiva que enfrenta, con el fin de dominar, a la naturaleza y al hombre en general. Pero esto lleva obviamente a un enfrentamiento cada vez mayor entre el sujeto y el objeto, entre el sujeto y la naturaleza, que ha conducido a la situación de hoy, en la que el sujeto se ha convertido en una amenaza de lo natural. Uno de los grandes problemas de hoy es la posibilidad de que el hombre haga desaparecer la naturaleza, sin darse cuenta que al destruir la naturaleza se estaría destruyendo a él mismo. Eso es justamente la consecuencia de haber reducido al hombre a racionalidad pura y a despreciar esa parte natural del hombre que es el cuerpo, que nos vincula con la animalidad y con la naturaleza misma.

Ahora, Nietzsche es el hombre que tiene una crítica implacable en contra de la Modernidad, desde sus primeras obras, en concreto desde la primera gran obra: El Nacimiento de la Tragedia.

Y la razón fundamental pues es esta: el darse cuenta de que el hombre, que proviene de la naturaleza, ha roto con ella y ha quedado como volando en el aire, completamente desligado de los otros hombres y de la naturaleza misma.

Ha roto, dice él, con el género humano y con la naturaleza. Compara la naturaleza con una casa solariega, la casa donde uno ha nacido y con la que uno queda religado de una manera fundamental durante toda la vida.

Pues bien, esto es lo que ha hecho el hombre moderno: romper con su casa solariega, que es la unidad cósmica, la naturaleza, el Uno Primario, para hacer una vida completamente independiente de esa misma “casa solariega de la que él proviene”.

Un enfoque sobre la crisis de la modernidad, y, la postura Nietzscheana, en “Visión Universitaria”, según la savia opinión de nuestro Profesor y Filósofo Antonio Pérez Estévez.

San Cristóbal, 14 de Junio de 2006.

EL CONSTRUCTIVISMO PEDAGÓGICO

El constructivismo pedagógico, se plantea como una posición filosófica, en donde se resalta fundamentalmente que el conocimiento humano no se recibe pasivamente ni del mundo ni de nadie, sino que es procesado y construido activamente por el sujeto que conoce. Igualmente determina que, la función cognoscitiva está plenamente al servicio de la vida del hombre, es una función adaptativa, y en consecuencia lo que permite el conocimiento al conocedor es organizar su mundo, su mundo experiencial, vivencial.

El verdadero, el auténtico aprendizaje humano es una construcción de cada alumno que logra modificar su estructura mental, y alcanzar un mayor nivel de diversidad, de integración, de complejidad. Vale decir, el verdadero aprendizaje es aquel que contribuye al desarrollo de la persona.

No se puede confundir el desarrollo, con una simple acumulación de conocimientos, de informaciones dispersas, de datos aislados.

Es mucho más que eso, va mucho más allá de esa simple acumulación de conocimientos, el desarrollo de la persona que se forma, es un proceso global, integral, en función del cual se puede valorar cada aprendizaje particular, como lo han planteado los pedagogos clásicos, desde Commenio, en un amplia concepto de formación humana, propuestos por Kant, compartidos por Rousseau, enriquecido por Hegel.

En donde se reconoce que el hombre se desarrolla, se forma y fundamentalmente se humaniza, no por un moldeamiento exterior sino como enriquecimiento que se produce desde el interior mismo del sujeto, como un despliegue libre, expresivo, de la intima espiritualidad que se va construyendo desde el interior en el cultivo de la razón y de la sensibilidad, en amplio contacto con la cultura universal.

La clásica y permanente discusión de orden pedagógica entre educar e instruir nos aclara, nos aporta las luces necesarias para dilucidar, que lo importante no era informar a la persona, ni instruirlo, sino desarrollarlo, humanizarlo.

En un sentido constructivista se expresaba María Montessori, en los inicios del siglo pasado, cuando manifestaba que “un niño no es un adulto pequeño” al que le faltara información o aprendizajes, sino una persona en desarrollo cualitativamente diferente en afecto y pensamiento, y como tal debería tratarse.

Para muchos docentes, y televidentes, puede sorprenderles por la tesis de que el conocimiento y el aprendizaje se construye, cuando lo tradicional, lo corriente, fue reconocer que el conocimiento se aprende, después de que alguien lo haya descubierto, como lo expresa en su tratado,” Hacia una pedagogía del conocimiento”, el profesor O.R.Flores, destacado pedagogo Colombiano, de los últimas generaciones.

Flores, señala, “todavía se cree que el conocimiento se descubre análogamente a como Cristóbal Colón descubrió el continente americano. La verdad es que la playa, la isla, el continente contra el cual chocó Colón existen de manera diferente a como existe el mundo de los conceptos, leyes y teorías de las ciencias. Uno no choca con un concepto, ni se encuentra con un conocimiento, ni descubre una ley como descubriendo las indias, o alguna mina de oro.

De la misma manera que la ley de la gravedad, todo conocimiento es una construcción mental, sea uno el primero o el último en entenderlo, haya o no haya descubrimiento, de todas maneras la ley de la gravedad existe sólo desde el siglo XVII y de manera diferente como existen las manzanas que caían sobre la cabeza de Newton.

La enseñanza constructivista considera que el aprendizaje humano es siempre una construcción interior, aun en el caso de muchas estrategias de orden magistral, innovadoras, o de un sentido expositivo modernizado, si tales conceptos no encajan en los conceptos previos de nuestros alumnos.

Debemos precisar con plena certeza, que la enseñanza es compleja, es un proceso facilitador para la persona permitiéndole apropiarse de creatividad, de ese accionar creador del saber con miras a consolidar su formación, su desarrollo humano, su promoción hacia mejores estadios.

Para el educador esta acción creadora debe estimularla al tener claro los procesos de pensamiento que caracteriza al grupo de sus alumnos que tiene al frente. Vale decir, no es suficiente con dominar el contenido del mundo objetivo de la ciencia que trata enseñar. Es fundamental en la enseñaza constructivista, el estimulo, la promoción, la participación del aprendiz como factor de su propio desarrollo.

San Cristóbal, 03 de Septiembre de 2005.

EXPLOSIÓN DE INFORMACIÓN.

Tomando en consideración la explosión cotidiana de información, que nos proporciona en este mundo globalizado, la cibernética, los ordenadores conectados a la red, la base de datos, nos permite en el día- día encontrarnos con una multiplicidad de información a la mano.

Este acopio de información, tiene sus ventajas, pero de igual manera genera desconciertos, y un nuevo y sofisticado tipo de ignorancia. Lo peligroso está en no contarse con un plan evaluativo que nos aporte las herramientas para distinguir en la cascada de información permanente, que puede ser calificado de trivial, y, de igual forma que puede ser cualificado de importante.

Tenemos una relación con nuestro mundo exterior no solamente en materia de información por parte de los diferentes medios de comunicación, sino por la gama de sistemas de ideas, conocimientos, que reciben y filtran esos datos. Ese sistema de ideas que nos permite inscribir esa información, depende del grado de capacitación producto de la formación que hemos acumulado, de su calidad, del fruto de esa capacitación vitalmente asumida, y, enriquecida en el tiempo por medio de la lectura.

De allí que cuando carecemos de información sobre temas generados, lo que nos llega, cuando carecemos de esa estructura mental, se convierte en ruido.

Tampoco debemos pensar que el mucho conocer, el mucho saber, la mucha instrucción, el acopio de información, nos da el grado de sabiduría. Cada vez notamos la carencia, la falta de sabiduría, a pesar del mucho conocer, o, del incremento prodigioso del saber.

Surgen temores, cuando ciencias sin sabiduría, generan por determinados hechos, y, por andar sin brújula, errantes, sin norte, graves peligros de revertirse en ciencia autodestructiva.

Tiene que existir en los diferentes campos del saber, una trasversalidad, una conexión, que evite trastocar, lo físico, lo químico, lo técnico, con lo humano, con lo espiritual del ser. Lograr la multidisciplinaridad, la autentica globalización del conocimiento. Tenemos que llegar a una arquitectura de totalidad, de integración, lograr encausarnos por sendas de sabiduría, sin exclusiones malsanas.

Sócrates vivió en el tiempo de los sofistas, que se consideraban personas sabias o instruidas. Que cobraban por sus explicaciones sutiles, y esos sofistas han ido apareciendo, y al mismo tiempo desapareciendo a través de la historia. Vale decir los presumidos o sabelotodos, que pontifican de lo poco que saben, o, de saber muchas cosas de las que no tienen ni idea. Pero Sócrates, al contrario de los sofistas no cobraba dinero por su enseñanza. Sócrates se llamaba “filósofo”, en el buen sentido del término, que significa en realidad:” uno que busca conseguir sabiduría”.

Según el filósofo romano-Cicerón- Sócrates “hizo que la filosofía bajara del cielo a la tierra, y la dejó morar en las ciudades y la introdujo en las casas, permitiendo al hombre y la mujer de la época, a tener alternativa de pensar en la vida, en sus hábitos, en lo que significaba el bien, distinguiéndolo del mal”.

Hay que tener clara la diferencia entre un sofista y un filósofo. Recordemos el viejo refrán de la abuela: “unos tienen la fama y otros cardan la lana”.

San Cristóbal, 30 de Agosto de 2006.

HABLEMOS DE MORAL Y TRATO SOCIAL.

Para el profesor Adolfo Sánchez Vázquez, “la conducta normativa no se reduce a la moral y, al derecho. Existe también otro tipo de comportamiento normativo que no se identifica con el derecho y la moral”, y dentro del cual encontramos las diversas formas de saludar, de comunicarnos con las personas, de relacionarnos con los demás, de atender a un amigo o un invitado en nuestra casa, de usar vestimenta con decoro, de dirigirse una persona a otra, entre muchas.

Igualmente figuran la caballerosidad, la puntualidad, el tacto, y las diferentes maneras como se manifiesta la cortesía.

Estos actos están regidos por las reglas de convivencia que adornan el amplísimo campo de los convencionalismos sociales que estudiamos en la sociología general.

Muchos de estos actos pasan de generación en generación, como herencia ligada al ambiente donde nos formamos. Como ejemplo citaríamos, el hablar de usted a personas mayores, el tuteo entre los jóvenes, el descubrirse en lugares cerrados, las tradicionales visitas de cortesía, etc.

Es observable a su pesar, de esa tradición arraigada, que cuando nuevas fuerzas sociales pretenden un dominio de lo caduco, o tratan de imponer nuevos modelos convencionales, por razones de disconformidad con la vieja sociedad, o por odios sociales irracionales, recurren a expresar desconocimientos de reglas o normas de comportamiento, poniendo de manifiesto su protesta o descontento a lo establecido.

Debemos entender que el trato social no dispone de medidas coercitivas que obliguen su observancia. Esta en cada uno de nosotros el ceder el asiento a un anciano, el devolver cortésmente un saludo a un desconocido, pero sin que nada ni nadie nos obligue coercitivamente.

Independientemente de lo anterior, el trato social igual que el derecho y la moral, cumple en sociedad con una función reguladora para asegurar la sana convivencia social enmarcada en un orden social necesario y prudentemente requerido.

Estas reglas del trato social se identifican con las normas morales, en cuanto a la obligatoriedad de su cumplimiento por razones de atender la opinión de los demás, pero sin adquirir carácter coercitivo.

Debemos educar en escenario de los agentes moralizadores como son la familia, la escuela, el estado, la profesión y la sociedad, sobre pautas fundamentales en el trato social, profundizando en fortalecer una conducta normativa que nos permita cierta formalidad exterior para la convivencia, y hagamos nuestra la expresión del gran benito Juárez, que el respeto al derecho ajeno es la paz.

Las normas del trato social, junto al derecho y la moral, permiten en sociedad regular las relaciones de los hombres asegurando una cohesión social.

Fortalezcamos con nuestro comportamiento la convivencia social, y hagamos de la moral esa amplísima esfera que cubre y afecta a todos los hombres y a sus diferentes formas de comportamiento, logrando en nuestra interioridad una convicción que nos impulse a actuar correctamente, y humanamente.

San Cristóbal, 02 de Julio de 2005.

JOSÉ INGENIEROS.

Hoy presentamos en Visión Universitaria, un breve enfoque sobre pasajes de una de las grades obras de José Ingenieros, escritor Italo- Argentino, quien nos dejo para la posteridad con visión y fe de carbonero, Las Fuerzas Morales, una deontología de la moralidad, donde se le da primacía en todo a la conceptualización de un idealismo ético en función de la experiencia social.

Quiero dedicarles este análisis a nuestros consecuentes televidentes, en especial a nuestros queridos alumnos de la cátedra de ética profesional en la universidad tachirense.

Ingenieros, sentencia: que la solidaridad es armonía que emerge de la justicia. Hay solidaridad en una comunión de hombres cuando la dicha del mejor enorgullece a todos y la miseria del más triste llena a todos de vergüenza. Sin esta fuerza que acomuna las voluntades y los corazones, imposible es realizar grandes ensueños colectivos; la cohesión de un pueblo depende exclusivamente del unísono con que ritmen las esperanzas, los intereses y los ideales de todos.

Donde falta justicia no puede haber solidaridad; sembrando la una se cosecha la otra. Gobernar un pueblo no es igualar a sus componentes, ni sacrificar alguna parte en beneficio de otras; es propender hacia un equilibrio que favorece la unidad funcional, desenvolviendo la solidaridad entre las partes, que son heterogéneas sin ser antagónicas.

La heterogeneidad es natural, por la diferencia de aptitudes y de tendencias humanas; y es provechosa, porque engendra las desigualdades necesarias para las múltiples funciones de la vida social. Siendo naturales, las desigualdades no pueden suprimirse; ni convendría suprimirlas aunque se pudiese. La solidaridad consiste en equilibrarlas, creando la igualdad ante el derecho, para que todas las desigualdades puedan desenvolverse íntegramente en beneficio de la sociedad.

José Ingenieros, afirma: Todo privilegio a favor de una casta, partido, sexo, fracción o grupo, cohesionado en oposición a los demás, es un residuo den barbarie violatoria de la justicia.

Las naciones están civilizadas en cuanto oponen la solidaridad total a los privilegios particulares.

El odio y la hostilidad entre las partes son reflejos de viejas carcomas que perturban el equilibrio de la sociedad y rompen la armonía de sus funciones.

Esos funestos sentimientos sólo podrán extinguirse poniendo la justicia como fundamento de la ética social, la Verdad como base de la cultura colectiva y el Trabajo como primera condición del mérito.

El privilegio, la superstición y la ociosidad son los enemigos de la paz social.

LA CREATIVIDAD

Actualmente, en todos los ámbitos y especialmente en la escuela, se intenta fomentar la creatividad, que el diccionario define como: “Capacidad humana de producir contenidos mentales de cualquier tipo”.

Partiendo de esta elemental definición, la palabra se abre a una diversidad de interpretaciones.

Suele entenderse, ante todo, por creatividad la actividad de un artista que con sus luces creadoras irradia en el horizonte de la avanzada. Esto es muy cierto, pero no limita el significado del vocablo.

Si queremos “educar en la creatividad” y que nuestro proyecto educativo sea coherente y eficaz, con especial imaginación creadora, es indispensable clarificar debidamente qué implica la actividad creadora, qué exigencias plantea, cuál es su articulación interna.

De allí la importancia de la “Programación Neuro Lingüística”, que permite descubrir, y, redescubrir nuestras posibilidades creadoras, en el hacer, en el decir, en el actuar, en el accionar, con deliberación de la razón y, libertad de la voluntad.

Somos creativos cuando asumimos activamente alguna posibilidad que nos brinda la realidad y, contribuimos de manera holística a fortalecer la creación de un valor.

. Asumir “activamente” quiere decir que ofrecemos, al mismo tiempo, nuestras propias posibilidades. Esas posibilidades recibidas permiten a nuestras potencialidades desarrollar capacidades propias.

A solas, nuestras potencias tienen un radio de acción muy limitado, si es que tienen alguno. Una persona puede estar dotada de una gran capacidad para la interpretación musical; sus potencias le permitirían llegar a ser un virtuoso del violín, pero, si no tiene posibilidad de acercarse a tal instrumento, sus potencias no podrán desarrollarse.

Ser creativo significa que uno está abierto a las realidades del entorno, instrumentar una labor con sinergia constructiva, esforzándose en captar sus diversas posibilidades y está dispuesto a entrar en relación de trato con ellas y dar lugar a realidades nuevas.

Además, y esto encierra enorme importancia para la educación de los niños, de los adolescentes, de los jóvenes, el ejercicio de la creatividad desarrolla al máximo en el hombre la capacidad de admiración. Ésta constituye el antídoto de la tendencia al reduccionismo, a reducir el valor de cuanto nos rodea y amenguar, así, nuestra capacidad creadora en todos los sentidos. La quiebra de la creatividad nos lleva al escepticismo, al nihilismo y consiguientemente, al absurdo.

Debemos esforzarnos en enseñar a los niños a admirar lo valioso, para que se abran a los valores en actitud creativa, y se entusiasmen con ellos al sentir que los llevan al cumplimiento de su propia vocación: ser personas en plenitud.

La creatividad suscita entusiasmo por los valores, y éstos a su vez potencian la creatividad.

Sin entusiasmo no tendrá motivación alguna para cumplir las condiciones del trabajo holístico, sinérgico, emprendedor, con fuerza creadora.

De éstas depende toda relación de intimidad entre esa realidad valiosa y él. Sin tal intimidad, la realidad valiosa se le aparecerá como extraña, y no le interesará, le dejará indiferente. La indiferencia lleva al hombre al desinterés, al marasmo, la molicie, y la apatía, actitudes dañinas, de efectos temibles que inquietan sobremanera al buen docente, con vocación y consagración educadora...

Si deseamos fomentar la creatividad, hemos de aprender a pensar bien, ya que creatividad y pensamiento riguroso se exigen mutuamente. Es urgente ponerse a pensar, aprender a pensar, enseñar a pensar, a chicos y grandes.

Pensar bien significa básicamente penetrar a fondo en la célula de cada realidad o acontecimiento. Esto supone la utilización precisa de los vocablos adecuados a la cuestión que se está tratando, pues, de lo contrario, se traiciona la realidad, y la comunicación se empobrece hasta hacer inviable el encuentro. Una forma correcta de expresarse facilita la creatividad y el encuentro, mientras que una manera pobre o inadecuada de utilizar el lenguaje no sólo bloquea en el niño las posibilidades creativas sino que lo deja inerme ante los ardides de cantos de sirenas de cualquier manipulador., desvirtuando la obra en filigrana que, va a concretar el mensaje central de su ideal educativo, basado en una educación integral e inconformista, que no se limita a la mera enumeración y memorización de datos, sino que busca el fondo de las cosas, todo ese sentido profundo que no se encuentra en los libros de texto. Urge a nuestros alumnos a “aprovechar el tiempo”. A ser creativos, a ejercitar su imaginación, a separase del inmovilismo mental. A esta secuencia pertenece la siguiente cita de Whitman:

"coged las rosas mientras podáis;

Veloz el tiempo vuela.

La misma flor que hoy admiráis,

Mañana estará muerta"

Una mente rígida, sin capacidad de profundizar, se quedará encapsulada en cada concepto. Por el contrario, el que vive creativamente es capaz de penetrar en el sentido del lenguaje creativo, que exige tensión de mente y estilo relacional de pensar. Pero la flexibilidad de mente no es innata, y aprender a pensar con rigor y vivir de forma creativa exige la ayuda de un método adecuado para educar la inteligencia, que implica tanto el análisis teórico como la entrega a actividades creativas.

LA IDENTIDAD NACIONAL Y LA HISTORIA.

La Identidad Nacional, es el vínculo espiritual que une a los hombres de una sociedad. Una serie de elementos se conjugan para hacer sentir a esos mismos hombres, que existiendo una comunidad entre ellos, debe fortalecerse con una actitud recíproca entre la colectividad y el hombre para que la identidad tenga efectividad en procura de motivar, promocionar, consolidar un nacionalismo bien entendido.

Aceptemos que el hombre tiene sus peculiaridades, sus características, que definen al ser humano como individualidad, que le dan fisonomía holisticamente al grupo social, y en su conjunto estas peculiaridades, estas características se conjugan y dan como producto la Identidad Nacional. Le dan definición a la personalidad de la sociedad. Hoy tomaremos sucintamente una de ellas, la historia, como elemento vital de la nacionalidad, llamada “la memoria de los pueblos”. La historia es relato o relación dinámica de hechos del pasado de una sociedad, encontrando en ella la explicación del discurrir, del proceso evolutivo de un grupo humano, y al mismo tiempo es valiosos instrumento para avizorar el futuro.

Desde el punto de vista individual, nos diferenciamos de cada ser humano, tomando en cuenta como ha sido el transcurso de la vida de cada persona. Para saber quien soy, debo estar seguro de saber de donde vengo en el tiempo, ser capaz de recordar mi propio pasado. Eso es lo que llamamos la memoria que me permite ese estado de conciencia que facilita identificarme, con relación a mi mismo y con quienes me rodean. No solamente ocupamos un espacio físico, también cronológico, en el cual están presentes todos los actos de nuestra vida en forma particular y en relación a la sociedad.

Si esto es fundamental individualmente, su importancia se multiplica cuando nos referimos al conjunto social, tomando este cúmulo de hechos de un pasado, como contribución a darle fisonomía propia a cada colectividad.

De igual manera que con el lenguaje, el hombre capta el sentimiento de pertenencia social, cuando comparte con quienes están consustanciados con su pasado. Esta razón, del curso de la historia de nuestros pueblos, de las sociedades, de la vida de los hombres, permite un sentimiento de atadura con una nación.

La historia contribuye a construir el auto aprecio, tanto individual como social, ya que generalmente las colectividades se enorgullecen por rememorar todos aquellos hechos y héroes que han tenido una actuación descollante en su devenir.

La historia está constituida por los eventos resaltantes en el transcurso de la vida del hombre como integrante de una colectividad. Las biografías, o sea las historias individuales forman parte importante, cuando destacamos a nuestros héroes, que han sobresalido en cada colectividad, para servir de ejemplo para las generaciones del futuro, y, del presente para reconfortarse a sí mismos, a través del paradigma de las trayectorias individuales.

Digamos con el gran historiador, Miguel Acosta Saignes, “La identidad no es historia de una sociedad, sino que la identidad es la conciencia que tiene la sociedad y que tienen los individuos de su vinculo en el crecimiento histórico, de su actualidad, de sus capacidades y de sus posibilidades e impulsos para proyectar sus conocimientos, convencimientos, su conciencia histórica no solamente a los hechos del presente si no a los hechos del futuro”.

En síntesis, la identidad nacional es un producto de los hechos registrados en el tiempo histórico de una sociedad, que permiten identificar como historia, los elementos comunes que existen entre los individuos y sus circunstancias. Y este lazo entre los seres humanos, si lo cultivamos de manera adecuada contribuirá a fortalecer de manera eficaz el sentido de comunidad, el sentido de pertenencia recíproca que debe existir y consolidarse entre los seres humanos. De esta manera breve, amigas y amigos de visión universitaria, uno de los vínculos más importantes de la nacionalidad es la conciencia historia, que el pueblo tenga de su trayectoria histórica, que permita definiciones a si mismo por sus propios hechos y saberse diferente al contrastarse con otros pueblos.

San Cristóbal, 22 de Octubre de 2005.

LA IDENTIDAD NACIONAL.

Enaltece a todo ciudadano de un país, relievar, ubicar en espacio distinguido, el vinculo espiritual que une a los hombres de una sociedad nacional, consustanciados por unas determinadas, y, siempre numerosas características que nutren nuestra interioridad, para un sentir colectivo, que une, dan fisonomía muy propia en lo individual, y, por igual definen al grupo humano en manifestaciones que fortalecen la identidad, y, le dan efectividad.

Dichas características, van moldeando, como hábitos repetidos la personalidad de la sociedad, en sus diferentes ámbitos, local, regional, nacional, y, es fundamental para toda sociedad estudiarla, para entender la significación histórica, y captarla como fruto imperecedero de nuestra cultura, en el entendido de su especificidad.

Ese conjunto de aspectos, van definiendo un grupo humano, una sociedad, una colectividad determinada, y son en su conjunto, en sumatoria, parte fundamental en la conceptualización de identidad nacional. En su conjunto, o, en forma aislada pueden tener una existencia como aportes culturales, y debemos incorporarlos como sujetos de análisis. Las circunstancias, que fluyen en cada nación, van orientando un todo, o alguno de esos elementos definitorios en procura de ir consolidando un aporte espiritual para alimentar nuestro sentido de pertenencia como nación.

Para estudiar en profundidad nuestra identidad nacional, hay que proseguir un esquema direccional del comportamiento de nuestros grupos sociales en cada región, para identificar, para determinar que la hace típica. Es oportuno significar que todo aquello que hace el ser humano, como acto humano, con deliberación de la razón, y, libre voluntad, es cultura.

La gran Isabel Aretz, nos apunta: “Yo diría que la identidad de un pueblo es como una mesa de cuatro patas: una corresponde a la geografía donde estamos asentados y que condiciona gran parte de nuestra vida. Otra la constituye la historia, con la interpretación de los documentos escritos por los testigos y actores de los diferentes hechos que condicionan las épocas vividas por sucesivas generaciones, y más a menudo por cronistas, cultura oral, tradicional, anónima, que posee el pueblo como herencia inalienable de generaciones pasadas actualizada desde luego de acuerdo con la época que le toca vivir, y que nos pertenece a todos en mayor o menor proporción. Finalmente, tenemos que mencionar la cuarta pata, para que la mesa no quede coja, y ésta la constituye la cultura académica…que produce sus artes plásticas, compositores, escritores, etc., sobre todo aquello cuya obra es representativa del país o del continente al cual se deben y que así logran hacerlo conocer cabalmente”.

La Universidad venezolana, debe contribuir para fortalecer nuestra cultura, como cultura académica, como aporte ilustrativo en forma permanente, para consolidar una imagen global de nuestra sociedad sin parcelamientos odiosos, con un loable propósito de crear y consolidar el sentimiento de solidaridad del ser humano, con sus semejantes.

Nuestra Identidad Nacional, producto del hacer, del imaginario colectivo, de la heredad, procura fortalecerse, en sus elementos definitorios, como: El lenguaje, la historia, las tradiciones, la religión y los valores éticos, las costumbres, y todo propósito nacional, que redunde en el bien común de nuestro pueblo.

San Cristóbal, 03 de Mayo de 2006.

LA SOCIEDAD CIVIL.

En forma por demás sucinta, trataremos en este análisis, de compendiar acerca de la Sociedad Civil, que anima toda participación ciudadana en la etapa contemporánea del desarrollo de nuestra sociedad, como consecuencia del proceso histórico organizacional y los diferentes factores que coadyuvan en satisfacer las demandas económicas y sociales del colectivo.

De allí que entendamos que en su composición, en la Sociedad Civil, tienen presencia las diferentes organizaciones empresariales, sumadas a ellas, la novísima edición de asociaciones cooperativas, en sus diferentes condiciones de grandes, medianas y pequeñas, que en sus actividades de orden mercantil tienen incidencia en la producción de bienes y servicios; igualmente las organizaciones vecinales; deportivas; culturales; la Iglesia Católica, que además de su labor evangelizadora también asume un papel protagónico en la búsqueda de la solución y observación de los problemas colectivos en general, las demás Iglesias y cultos; los partidos políticos; las organizaciones no gubernamentales en general, que en conjunto cumplen un papel de liderazgo social, junto a las organizaciones sindicales y gremios profesionales.

El desarrollo moderno de la Sociedad Civil ha generado diversidad de formas de participación, lo que ha venido surgiendo como organizaciones intermedias, como grupos ecológicos, cooperativos, feministas, entre otros., que en su conjunto constituyen un nuevo estilo de representar demandas de orden social, económico, cultural y político., que han obligado al liderazgo tradicional a darles un especial tratamiento y orientar un estrecho vinculo comunicacional para lograr una sintonía exigida por los nuevos tiempos.

Es oportuno significar, que el alto grado de madurez de la sociedad civil es producto indiscutible de la aguda crisis política y moral que padecemos, sumada a la perdida de vigencia del viejo modelo político, no adecuado para procesar la multiplicidad de demandas que brotan del clamor popular.

Para superar la crisis que nos agobia en imperativo la inclusión de todos los sectores de la vida nacional, comprometidos en rescatar la legitimidad y la eficiencia del manejo de políticas públicas, para lograr fortalecer el sistema democrático, como mejor instrumento que asegura las libertades, como su base fundamental.

La sociedad civil, debe inspirarse en la ética social, y procurar asumir un liderazgo con mucha sabiduría, esa sabiduría que nos permite comprender en un mundo de tantas necedades e insensateces, de tantas acciones irreflexivas, de tantas influencias sin fundamento, no sólo es necesaria sino urgente la posesión de una sabiduría auténtica, profunda y eficaz.

No de una pseudo-sabiduría que sólo confunde más, de una sabiduría solamente humana, sino de la Sabiduría que viene de Dios. Aquella que orienta, que ilumina, que dirige por el buen camino la existencia. Aquella que nos asiste en los momentos de confusión y de duda, en los momentos en los que nuestra mente puede llegar a entorpecerse por los embates de la vida.

LOS «SOLILOQUIOS» DE SAN AGUSTÍN

Atendiendo la invitación del Profesor de la Cátedra de Historia de la Filosofía Medieval, nuestro apreciado Padre y doctor, José Lucio León, procuramos redactar un breve enfoque, sobre un tema de la Colosal Obra filosófica, del gran san Agustín de Hipona, y, nos animo como docentes, escudriñar en Los Diálogos de Casiciaco, nombre de la villa, en donde Agustín, una vez convertido al cristianismo, a la edad de treinta y tres años, permaneció en retiros, en el otoño del 386.

El lugar, con un ambiente bucólico y poético, al pie de los majestuosos Alpes Apeninos, junto al lago “Como”, en espaciosa ladera de hierbas, que acariciaba la sombra de altos castaños. San Agustín permaneció en ese ambiente, proclive para la reflexión, durante siete meses, y, su meditación hacia el cristianismo la compartía con labores de fiscalización de la explotación agraria de Verecundo. En sus estudios, y profundas meditaciones, leía a Virgilio y los Salmos. Desarrollaba desde muy temprano sus actividades, de administrador rural, con la lectura, rezaba, despachaba la correspondencia, y, se preocupa por la enseñanza del grupo de alumnos a su cuidado docente.

Los Diálogos de Casiciaco, se caracterizan por su profundo contenido pedagógico, destacándose los Soliloquios, presentando en una manera amena, y, en pocas páginas, asuntos de interés para orientar a sus alumnos en lecciones filosóficas.

En el retiro de la villa de Casiciaco, San Agustín, estaba acompañado de su madre, Mónica, su hermano Navigio, primos, y su adolescente hijo Adeodato, con apenas quince años de edad, pero con un ingenio que aventajaba a muchos doctos de la época. Se sumaban, jóvenes estudiantes, el hijo de su benefactor Romaniano, y su amigo íntimo Alipio.

Allí nacieron los llamados Diálogos de Casiciaco, en ellos se plasman los coloquios tenidos entre Agustín y sus compañeros, entre el 10 y el 23 de noviembre, de aquel año. Los temas y el estilo de estas obras recuerdan las Disputationes Tusculanae, de Cicerón, mantenidas en su villa, de Túsculum con un reducido grupo de amigos y bajo la inspiración socrática del «ideal del sabio». ¿De qué se hablaba allí? ¿De qué se trató en Casiciaco? De la naturaleza humana, de la felicidad, de la inmortalidad del alma, del conocimiento de la verdad, de la amistad, de la muerte y de Dios. Todos los asuntos de la vieja sabiduría greco-romana pasan ahora el examen de la razón y la fe.

Los «Soliloquios»

De entre los Diálogos de Casiciaco destaca Soliloquia (Los Soliloquios), por su intensa vibración religiosa y filosófica, a la vez. En ellos se anticipan muchos aspectos de las Confesiones, como la introspección y el examen de conciencia, la purificación de la memoria y el ahondamiento en ella, hasta encontrar el eco o la voz del Maestro interior, Sol del mundo inteligible y de la razón, que entabla diálogo consigo misma.

Todos los Diálogos de Casiciaco son obras pedagógicas, pero los Soliloquios, destacan, por su didáctica especial. No es de extrañar, porque quien los redactó era un profesional de la educación, joven pero en plena madurez, intelectual y espiritual. Era un profesor de Retórica, Gramática y Literatura( El célebre Trivium) ,cuyos intereses estaban, desde hacía tiempo, imantados por la sabiduría humana, la filosofía, y ahora había encontrado el mejor motivo para buscar apasionadamente ver cara a cara la Verdad, a saber, que la Verdad es Alguien, no algo.

El diálogo presenta entrelazados, argumentos y forma platónicos, y, del neoplatonismo, pero todo ello, formas, argumentos y lugares comunes, está también claramente modificado por la inspiración cristiana y el genio personal de Agustín de Hipona. Por planteamiento, el libro es un diálogo entre la razón y la fe; o bien, entre el corazón –convertido y que busca conocer más, para llegar a «ver»–, y la razón dialéctica, que guía, pregunta, pone a prueba, y en fin ayuda a obtener conclusiones.

El objeto de la obra es el conocimiento. El conocimiento humano entra en discusión consigo mismo; se cuestiona su validez, su alcance, sus leyes, y su objeto más preciado, esto es, el conocimiento de Dios y de sí mismo. Por fin, la argumentación principal gira en torno a la demostración de la inmortalidad del alma humana.

Tenemos pues en los Soliloquios un ejercicio de lectura muy completo, didáctico y vital por su mismo origen. Para su uso escolar puede bastar con el Libro II. Una lectura comentada de éste ayudará al estudiante a ver «en concreto» qué es y cómo funciona la Lógica (formal y «material»), la Teoría del conocimiento, la Metafísica, la Teodicea y la Antropología; además, se puede aprovechar esa lectura para el estudio del platonismo, la patrística y las relaciones entre fe y razón, que profundizamos en la cátedra de historia de la filosofía, en esta búsqueda del eterno inquirir acerca de la verdad, en un ambiente igualmente bucólico, poético, y desestrezante, como oportuno tónico para aliviar el mal del milenio, en las colinas de Toico, inspiradora de un cristianismo de la nueva época, consustanciados por la cercanía de un pueblo noble, religioso e inmensamente creyente, que ahora más que nunca espera lo mejor de sus mentores, para la búsqueda del bien, fin por siempre de la ética.

De esta lectura, de la profundidad filosófica de la inspiración del Santo de Hipona, encontraremos por siempre, el nutriente fundamental para lograr un mejor destino, en procura de una educación integral, con esa “pasión del espíritu” que caracteriza al educador nato, es más que una “fuerza de socialización”.

Lograr con las luces agustinianas, el verdadero amor pedagógico, que nace en nuestra interioridad, consolidando la vocación docente, con especial consagración.

Urge un "rearme moral", pero éste implica un "rearme intelectual". Es urgente ponerse a pensar, aprender a pensar, enseñar a pensar, a chicos y grandes.

Reflexionemos con la inspiración del Santo de Hipona, para un mejor suceso en nuestras ejecutorias como educadores de bien, y para la búsqueda eterna del bien, como fin de la ética. Fin que ha sido, es, y, nunca dejará de serlo.

Colinas de Toico, 11 de octubre de 2006.

PERSONA Y LIBERTAD.

Para Kant, en su Metafísica de las costumbres, “la humanidad misma es una dignidad, porque el hombre no puede ser tratado por ningún hombre como un simple medio o instrumento, sino siempre, a la vez, como un fin; y en ello precisamente estriba su dignidad (la personalidad).

Santo Tomás de Aquino, hace radicar la superioridad del hombre sobre el resto de la creación material en el hecho de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios; y ese mayor grado de similitud se debe a que el hombre posee una voluntad libre, por la cual puede dirigirse a sí mismo hacia su propia perfección. De hecho, cuando se ha querido prescindir de esa relación, se ha desembocado en los más netos abusos y atentados contra esa misma nobleza: desde los horrores de las dos guerras mundiales, hasta el

desprecio de la vida humana que hace el aborto, la eutanasia.

Así es como el hombre, a pesar de tener la mayor dignidad sobre la tierra, es capaz de acciones indignas. La libertad es la respuesta.

En cambio, la libertad esencialmente humana es la libertad moral, que consiste en el hábito de usar la capacidad de elegir correctamente, en escoger lo bueno.

Por tanto, la libertad no sólo consiste en hacer lo que nos dé la gana, sino especialmente, en la capacidad de elegir bien. Por tanto, la verdadera libertad, la que conduce a ser feliz, consiste en el hábito de usar la capacidad de elegir correctamente, de elegir el bien.

En tiempo de reflexión. Debemos profundizar apreciados televidentes, sobre muchas interrogantes de todo tiempo, en el entendido que no es lo mismo ser útil que valer.

El filósofo Jaime Balmes (1810-1848), es un clásico moderno, su pensamiento colosal posee actualidad, y, hoy su mensaje filosófico lo presentamos en Semana Santa, como un tema de meditación: “Todo lo que concentra al hombre, llamándole a elevada contemplación en el santuario de su alma, contribuye a engrandecerle, porque le despega de los objetos materiales, le recuerda su alto origen y le anuncia su inmenso destino. En un siglo de metálico y de goces, en que todo parece encaminarse a no desarrollar las fuerzas del espíritu, sino en cuanto pueden servir a regalar el cuerpo, conviene que se renueven esas grandes cuestiones, en que el entendimiento divaga con amplísima libertad por espacios sin fin”. Y, con Balmes, en tiempos de angustia, y lamentable promoción de la cultura de la muerte, digamos para enaltecer lo que Jesús de Nazaret, nos prodigo en su resurrección: “Sólo la inteligencia se examina a sí propia.

La piedra cae sin conocer su caída; el rayo calcina y pulveriza, ignorando su fuerza…el bruto animal sigue sus instintos, sin preguntarse la razón de ellos; sólo el hombre, esa frágil organización que aparece un momento sobre la tierra para deshacerse luego en polvo, abriga un espíritu que, después de abarcar el mundo, ansía por comprenderse, encerrándose en sí propio, allí dentro, como un santuario donde él mismo es a un tiempo el oráculo y el consultor.”

Como personas, amantes de la libertad, como poseedores de ese elemento fundamental de la deliberación de la razón, de la voluntad, dediquemos un tiempo de reflexión, en la búsqueda del fin ético, el bien como valor supremo, en la afirmación del sujeto social por encima de todo. El mañana implica una perspectiva integral.

Seamos Libres, pero sin miedo a la libertad. Cultivemos la libertad moral, que nos evita las acciones malas, y, profundicemos en el abrigo de nuestro espíritu para el bien, en todas sus manifestaciones. Que en tiempo de reflexión ocupemos un minuto para acrecentar los valores que nos orienten hacia la dignidad del ser humano, nacido para el bien y lo trascendente.

San Cristóbal, 12 de Abril de 2006.

SUBDESARROLLO LATINOAMERICANO

Un breve análisis sobre el subdesarrollo, y, para adentrarnos tomaremos un concepto del tratadista Raymond Barre, quien señala: “La economía subdesarrollada se presenta con una estructura primaria y dual; su funcionamiento se caracteriza por la inestabilidad y la dependencia; difícilmente puede romper el circulo de la pobreza”

Vale decir, que la mayoría de las naciones del mundo se ubican en el campo del subdesarrollo, que, al decir de las Naciones Unidas son aquellas en las que: “en general, la mayoría de la población obtiene su sustento de la agricultura de un modo rudimentario y primitivo, que apenas le permite la subsistencia y le deja poco o ningún excedente para fines de intercambio.

El proceso industrial es escaso y débil, con un nivel de producción por trabajador mínimo. El transporte no llena las expectativas y es inadecuado para los requerimientos. Presentan estos países un fuerte subempleo, analfabetismo, niveles bajos de alimentación, viviendas infrahumanas, prestación de servicios de salud deficitarios, crisis en la educación y aguda escasez de gente educada.

Un patético paradigma del subdesarrollo lo constituye nuestra América Latina, la América no anglosajona, con un cuadro desolador de pobreza crítica y de crecimiento económico estacionario.

Tradicionalmente la economía latinoamericana, viene centrándose como proveedora de materias primas dentro de un injusto, desequilibrado y rudimentario esquema de división del trabajo, con una relación de precios muy deteriorada.

Las economías de los países latinoamericanos, presentan una producción monista y de muy poca diversificación.

El subdesarrollo latinoamericano nunca se podrá justipreciar si no establecemos una lógica relación de la estructura económica con la estructura mental y la estructura política.

La estructura social-política de la población latinoamericana es desequilibrada y desarticulada. Lo primero en razón a la coexistencia de dos factores bipolares, el del gran ingreso “per-cápita” y el escaso ingreso personal, con una debilitada clase media-

que amortigüe lo social en la bipolaridad, de ambos factores. Y es desarticulado porque la capacidad de ascender de un estrato a otro en inalcanzable, pese a las excepciones de siempre. En razón a las actitudes reñidas con la éticidad, y la moral.

Encontramos una movilidad vertical es conflictiva en grado sumo. La sociedad latinoamericana en definitivamente dual, se integra en clases pudientes, con reflejos de una posmodernidad desenfrenada, y estratos marginales apegados a las viejas y vetustas tradiciones.

El subdesarrollo económico es generador del subdesarrollo mental. Si no se cambia la mentalidad del latinoamericano que condiciona el éxito, todo plan de desarrollo económico, en razón a frenos en la transformación de la estructura económica y socio-política, se verá postergado.

Debemos cambiar la conceptualización del ahorro, la inversión, austeridad, capital, trabajo, entre otros factores económicos y sociales, que podrían abrir las compuertas de esas estructuras fosilizadas, que frenan todo intento desarrollista e integracionista que pretende la incorporación de la región a estadios de superación, bienestar y mejor calidad de vida , en la búsqueda de la tierra prometida como en el pasaje bíblico, que no es otra que el mundo de la modernidad, del cual se encuentra en lamentable estado de marginalidad.

San Cristóbal, 12 de Junio de 2004.

TEORIA DE LA COMUNICACIÓN.

En el amplísimo campo de la sociología del conocimiento, encontramos como tema fundamental la teoría de la comunicación. En los nuevos tiempos se hace imperativo una convergencia, una presencia unificadora de la comunicación en el amplísimo campo de las ciencias sociales.

De allí surge la importancia de la comunicación en el aprendizaje, en las relaciones interpersonales, entre el educador y el educando, en el fortalecimiento del liderázgo actualizado, con visión de post-modernidad. Vale decir, la comunicación interpersonal, el cómo se enseña, que sabe aquel que nos enseña, y el significado de este ¿cómo nos enseña?

El término comunicación se ha hecho popular. La relación entre países, más aún en un mundo globalizado y de muy estrecha comunicación, entre empleados y directivos de una empresa, entre la gente en general. En el ámbito universitario se han creado departamentos comunicacionales para un mejor manejo de acercamiento entre los factores del quehacer académico.

Cada día se hace necesario mayor numero de personas competentes en comunicación. El campo cada vez se hace amplísimo: La red, periódicos, la escena, las revistas, dibujantes publicitarios, relacionistas públicos, productores de televisión, radio, expertos audiovisuales, etcétera. Se observa igualmente una interrelación de roles que definen la industria de la comunicación. Cada uno está obligado en crear mensajes para la multiplicidad, y multívocos lenguajes en los públicos.

Se hace más determinante en los públicos una consideración de ver a la industria en general, como una institución social, con responsabilidades sociales. De allí que se haga más notorio tener una mayor fe en los símbolos y menos confianza en las cosas. Más valoración humana. Se observa como se le da importancia a las marcas como técnica de ventas, y para ello se exige elaboración de mensajes que confieren valor psicológico a un producto.

Los nuevos tiempos están orientados hacia una simbología que requiere una mejor atención a la comunicación. El mundo de la automatización, de la industrialización masiva, de la educación a distancia, de la gerencia moderna, de la administración superior, de los subalternos eficientes en su trabajo, del estudiante informado, del empleado, obliga aún más a un trabajo holístico, de sinergia constante.

Vivimos un mundo de palabras. Todos debemos adentrarnos en un conocer cada día más el proceso comunicacional, sus determinantes, los efectos, el aumentar de la capacidad del ser humano para afrontar los problemas de comunicación, en sus estudios, en su trabajo, en su comunidad, en la vida cotidiana, en el hacer, en el decir.

Aristóteles definió el estudio de la retórica (comunicación) como la búsqueda de todos los medios de persuasión que tenemos a nuestro alcance. Vale decir el intento de todo orador de llevar a los demás a tener su mismo punto de vista. A ello le agregamos, la información y el sano propósito del entretenimiento.

El aprendizaje y la comunicación son un mismo proceso. El educador tiene un compromiso irrenunciable de adecuarse a los nuevos tiempos, profundizar en el campo de la teoría de la comunicación para lograr una persuasión inteligente en nuestra interrelación con nuestros alumnos en función de adentrarlos en una simbología para la avanzada del conocimiento, del estudio, la preparación y la construcción de un mejor país como lo soñaron nuestros mejores pensadores.

San Cristóbal, 05 de Febrero de 2005.

TOLERANCIA O INTOLERANCIA?

Cuando nos referimos a la tolerancia, admitimos en los demás una manera de pensar, de obrar, de ser diferentes y, en tal sentido reconocemos un valor fundamental para la convivencia pacífica. Aceptar en los demás su individualidad y diferencia es deber de todos, para vivir en paz. Parodiando al gran Benito Juárez, “el respeto al derecho ajeno es la paz”.

La intolerancia surge de una visión del mundo en el cual la humanidad se divide en buenos y malos (blancos y negros, hombres y mujeres). Mi grupo y yo, somos buenos, tú y los demás pertenecen a los malos. Sin más razón, ese prejuicio insensato del fanático, de no escuchar a los otros, ni se les dirige la palabra, ni se les mira.

Es la intolerancia una especie de enfermedad social, que no distingue matices. Todo resulta blanco o negro. No observamos detenidamente que todos estamos en la zona gris. Sabemos que hay trigo y cizaña, la verdad es que nadie es trigo limpio.

Debemos pasearnos por el campo abierto en una practica de aprender a ser tolerantes, para observar objetivamente y ver crecer juntos trigo y cizaña. Porque es ahí, en la propia conciencia de nuestros yerros, donde podemos empezar a comprender los yerros de los demás.

La tolerancia es humildad, pero en un saber valorar lo que somos y valemos y, en consecuencia, lo que no somos y para lo que no valemos. Y aceptar limpiamente el valor de los demás.

El pluralismo es o debe ser la actitud consecuente con la pluralidad. Entender que cada cual tenemos nuestras propias convicciones, pero tan cuestionadas por la existencia de los otros que es obligante entablar dialogo constructivo, para entender los problemas de los otros y su manera de actuar. Escuchar sin interrumpir para darles a los demás la oportunidad de expresarse. Comprender que en la diversidad de razas y culturas existe una señal de la riqueza y amplitud del mundo.

Cuando se presentan conflictos, las personas con un sentido de la tolerancia nunca utilizan la violencia para dirimirlos, dándole preferencia al dialogo con sus oponentes en la búsqueda de un acuerdo civilizado. No quiere decir que debemos asumir una actitud pasiva, más aún cuando en la defensa de ideas o principios obligue el asumir posiciones serenas pero contundentes.

El tolerante debe evitar una identificación con determinadas posiciones cuya tendencia es equivocadamente ver el conocimiento como algo estático, sin avance, sin renovación y transformación.

Invoquemos palabras de tolerancia, de Benjamín Franklin:

“Lo mejor que puedes dar a un enemigo es el perdón; a un adversario, tolerancia; a un amigo, oídos; a un hijo, buen ejemplo; a tu padre, respeto; a tu madre, una conducta que la haga sentirse orgullosa de ti; al prójimo, caridad; y a ti mismo, amor propio”.

UNA VIRGEN DE AMOR Y DE MADERA.

En tiempos de celebraciones muy tradicionales, muy propias de nuestros pueblos interioranos, es oportuno significar la importancia que en nuestra identidad, supone enaltecer lo nuestro, lo autóctono, lo propio. De allí, que brevemente tomaremos algunas orientaciones que sobre la “Cultura popular y folklore”, se derivan de sus estrechos conceptos en cuanto a su relación. Y es así porque a veces se confunden o se utilizan como equivalentes.

Folklore, en su etimología, significa “saber popular”. “Sabiduría popular”. Este término proviene del inglés Fol., que significa pueblo, y lore, que refiere saber, creencias, erudición. En un sentido restringido, el folklore tiene que ver con una referencia a las danzas y cantos de un grupo determinado.

Más corrientemente, el término folklore se utiliza para designar algo con tendencia a lo exótico, a lo extravagante, a lo pintoresco. En un sentido amplio, la palabra designa la cultura de las clases populares.

En este sentido, si se habla de folklore como “saber popular”, es porque, de hecho, se contrapone a una cultura que no es del pueblo”. El estudioso Martínez Furé, considera que el folklore es “la cultura de un pueblo transmitida generalmente por medio de una tradición oral. Los usos y costumbres de un grupo humano donde se reflejan sus vivencias, gustos, aspiraciones, concepción de la vida y de la muerte. Las formas de construir y adornar sus viviendas, la prosa y la poesía orales, los remedios y las comidas caseras, el arte popular, las creencias y supersticiones, la mitología, la música, fiestas , trajes tradicionales, danzas….En fin, lo que ha sido llamado por algunos investigadores “saber popular”, o por otros, ”cultura popular tradicional”.

El folklore es lo opuesto a lo oficial, a lo libresco o institucionalizado. Es producto de las experiencias socio-económicas o históricas de toda la comunidad, y en él se muestran los rasgos más específicos que la caracterizan como entidad social. El folklore es del pueblo y para el pueblo”.

De esta definición, de Martínez Furé, que muy bien conceptualiza, precisa, refleja lo que los estudiosos de la materia consideran del folklore, nos resulta didáctico, que folklore, tomado como cultura popular, se diferencia de la cultura de élite, exclusivista, oficiosa. Vale, señalar que la distinción no siempre se presenta en términos de oposición. Sin embargo, cuando se promueve una animación socio-cultural, debemos estimular lo propiamente definido como cultura popular, dejando a un lado los aspectos de la cultura del pueblo que son reflejo de la cultura hegemónica o cultura dominante.

Procurar una animación socio-cultural, tal como tradicionalmente la hemos entendido, evitando burdas manipulaciones, que pretenden utilizar el folklore como forma de domesticación o con intencionalidad de masificación o alienación, con propósitos narcotizantes.

Lo nuestro, lo autóctono, su promoción, es una labor de identidad sana, es razón a que la cultura popular encarna un arraigo por lo propio, sin eufemismos engañosos, con un discernimiento de lo que es auténticamente popular, marginando, aislando aquello que es dominación y penetración ideológica y cultural, para una auténtica afirmación de la propia identidad cultural de nuestro pueblo.

El poeta Elio Jerez Valero, estudioso de lo tradicional tachirense, nos dejo para las posteridad, en lo tradicional espiritual, un verso que queremos brindarle a la adhesión filial a la Patrona del Táchira, Nuestra Señora de la Consolación de Táriba.

“Esta Virgen de amor y de madera.,

Vecina al corazón por la ternura,

Anda y desanda páramo y altura;

Y baja al valle en símbolo y bandera.

La celebración mariana, de nuestra querida Táriba, nos invita a la participación popular, que todos los agostos damos por descontados, en una realidad que año tras año, se confirma.

Y Esta Virgen de amor y de madera

Vecina al corazón por la ternura

Se erigió en el hogar materno común a todos para convocarlos a luchar por una verdadera hermandad.

Si, como dice el gran escritor colombiano, Germán Arciniegas, “es la fatalidad la que pone a prueba al hombre americano y desafía su capacidad de superación y solidaridad”; nosotros podríamos añadir que la devoción mariana del lar andino ha puesto también a prueba la conducta de sus hombres en su capacidad para el compromiso y para construir la casa solidaria de la verdad.

Y esta Virgen que “anda y desanda páramo y altura”, pareciera recriminarnos hoy que se encuentra “vecina al corazón” de nuestras gentes, cansadas de arquetipos vacíos, de esperanzas marchitas por ciertos ideales que resultaron ser mendaces, en fin , la fatiga del espíritu parece haber cortado el aliento para los grandes ideales, para las utopías del espíritu, para volver a reencontrar en un mundo más humano.

San Cristóbal, 13 de Agosto de 2005.

VALORES PARA DOCENTES.

Una de las actividades humanas con mayor trascendencia e impacto en la sociedad es, sin lugar a dudas, la labor docente. Por esto, es importante considerar que toda persona con las funciones de un profesor, tiene una responsabilidad que va más allá de transmitir únicamente conocimientos. Tiene por obligación de esa trascendencia, convertir el aula, más que, en un lugar para la adquisición de nociones elementales del conocimiento, ser un lugar sacrosanto para la reflexión profunda.

Objetivamente hablando, el profesor se encuentra en un anaquel, donde su auditorio está atento al más mínimo detalle de su personalidad, por lo cual, tiene una inmejorable posición para lograr un cambio favorable en la vida de los demás.

Además de la elocuencia, el grado de especialización y el manejo de las herramientas didácticas, todo educador debe considerar como indispensable vivir los siguientes valores:

Empatía

Se demuestra empatía al prestar la misma atención a todos los alumnos, exista o no afinidad; dedicando un par de minutos a charlar individualmente con cada uno de los discípulos, para conocer mejor el motivo de su inquietud, desgano, indiferencia o bajo rendimiento.

Coherencia

Todo profesor representa autoridad, disciplina, orden, dedicación y verdadero interés por las personas, y partiendo de esta base, el ser coherente supone trasladar a la vida personal las mismas actitudes que se exigen en el salón de clase.

Sencillez

Posiblemente uno de los valores que mejor decora y ennoblece el trabajo de un educador es la sencillez, porque permite reconocer en su labor una oportunidad de servicio y no una posición de privilegio para tener autoridad o un estupendo escenario para hacer gala de conocimientos.

Las circunstancias ponen al profesor delante de personas que necesitan de su intervención, pero la soberbia y el egocentrismo dificultan la comunicación y el correcto aprovechamiento. Lo mejor es impartir la cátedra con la intención de aplicar toda la experiencia, conocimientos y recursos buscando un mejor aprendizaje.

Superación

Posiblemente una de las palabras que más se utilizan en un centro educativo, es precisamente el superarse, y cada vez que un profesor dedica parte de su tiempo para lograr este cometido, todo su esfuerzo se traduce en acciones concretas, por ejemplo, aprende e implementa nuevas técnicas de enseñanza o utiliza el propio ingenio para el mismo fin; comenta temas de actualidad relacionados con su materia; comparte experiencias personales; sugiere y ofrece puntos de vista respecto a las lecturas,; posee conocimientos de historia y cultura general; busca relacionarse con las nuevas tecnologías: Internet, e-mail y el Chat para orientar sobre sus riesgos y beneficios... podría decirse que en su clase siempre hay algo nuevo que comentar.

Coherencia

Todo profesor representa autoridad, disciplina, orden, dedicación y verdadero interés por las personas, y partiendo de esta base, el ser coherente supone trasladar a la vida personal las mismas actitudes que se exigen en el salón de clase.

Lealtad

Ser leal a una institución significa una completa adhesión a sus normativas, respeto por los directivos y trabajo en equipo con los colegas. Por supuesto que no siempre se estará de acuerdo con todo, pero habrá que distinguir la fuente de inconformidad para actuar acertadamente: si personalmente incomoda u objetivamente es un caso que requiere mayor estudio.

Alegría

Tal vez una de las figuras más atractivas es la del profesor entusiasta, siempre con una sonrisa dibujada, optimista, emprendedora; quien difícilmente se enoja, pero a la vez es estricto y exigente; disponible al diálogo; bromista pero respetuoso; capaz de comprender y dar un buen consejo.

No pensemos que es profesor sólo aquel que imparte clases a niños o jóvenes, también quienes participan en los centros de capacitación de las empresas y las instituciones con cursos especializados, por mencionar algunos.

La sociedad actual puede recibir un gran beneficio a través de profesores especializados en cualquier área del conocimiento, la técnica o la cultura, pero también hace falta ser un verdadero apoyo familiar, líder y ejemplo de integridad, honestidad, profesionalismo y de valores humanos.

Fortalecer con el concurso holístico de todos, a la familia como primer agente moralizador, como primera escuela para el diseño de cada personalidad.

En la tradición cristiana existe una palabra que nos habla del esfuerzo indispensable en la búsqueda de la perfección. Dicha palabra es "ascesis" que significa ejercicio, disciplina, esfuerzo continuo.

Busquemos con “ascesis” el rescate, y, el fortalecimiento de los valores, para augurarnos un mejor destino, para nosotros, y fundamentalmente las generaciones por venir.

San Cristóbal, 12 de Julio de 2006.

TRAS LA HUELLA VIRTUOSA DE UNA ÉTICA HUMANA EN TIEMPOS DE CRISIS DE VALORES.

Iniciamos este ligero resumen, del futuro trabajo de grado, en la Maestría en Filosofía, en la mención, “Pensamiento Cristiano Medieval”, imbuidos en reflexiones, desde la bucólica y recoleta colina de Toico, para acunar utopías, en un propósito de contextualizar la documentación a investigar, con la realidad circundante venezolana, en tiempos de cambios profundos, en los diferentes ordenes de la vida nacional, y, en un mundo globalizado, que en muchas oportunidades, en el decir de la Profesora Adela Cortina:” en nuestra época, los cambios tecnológicos y sociales son tan rápidos, se producen tantos acontecimientos importantes en el mundo cada día, la historia parece que se acelera y se detiene al mismo tiempo”, y agregamos, que todo esto y mucho más hace que el modo tradicional de trasmitir, aprender, modificar y crear valores sea hoy casi imposible, sin haber inventado todavía maneras nuevas.

No hay duda de que “la utopía ha perdido su inocencia”, y con ella, la “ética y la moral” se ven afectadas. Ya no aceptamos la tradición que viene desde lo más cercano a nosotros: la educación recibida en nuestro regazo familiar, en el que hemos crecido.

De allí el propósito de vincular la investigación documental con la ética, al estudiar las diferentes virtudes morales, a la luz, que, en el decir del Profesor, José Luís Aranguren, “La historia de las virtudes coincide con la historia de la ética…”…

“El libro de moral más importante de la antigüedad, la Ética nicomaquea, y el libro de moral más importante de la Edad Media, la segunda parte de la Summa Theologica, constituyen sistemas de virtudes. Textos, comprendidos en la bibliografía de consulta, en la investigación documental.

Siguiendo con el Profesor Aranguren, las dos morales más importantes de otros tiempos, la de Aristóteles y la de Santo Tomás, consistían en teoría de las virtudes. De allí, que encontremos la definición más acreditada de la virtud, es la dada por Aristóteles en la Ética nicomaquea: “héxis, procedente de libre elección(o habitus electivus, como dice Santo Tomás), consistente en un “término medio” en relación con nosotros, regulada por el logos, como la regularía el hombre prudente”. Vale decir, Elección que se hace con arreglo a una norma, rectitud (orthótes) de la inteligencia (Aristóteles dice logos, pero ya sabemos que el logos no es sino un uso de la inteligencia) y concretada prudencialmente

Trataremos de destacar en el trabajo, el enfoque Escolástico, de las virtudes cardinales. Para Santo Tomás, al ahondar en el principio de su clasificación, ve en ellas las virtudes-tipo que realizan perfectamente los cuatro modos generales de virtud: La prudencia, como determinación racional del bien; La justicia, institución o establecimiento del bien; la Fortaleza , firmeza para adherir a él, y, la Templanza, o, moderación para no dejarse arrastrar a su contrario, el mal.

Trataremos de acercarnos, a nuestras gentes, cansadas de arquetipos vacíos, de esperanzas marchitas por ciertos ideales que resultaron mendaces, de ideologías que solo buscan los intereses de grupo o fáciles oportunismos, de eternos diálogos que siempre naufragan en lo mismo; enfín , la fatiga del espíritu parece haber cortado el aliento para los grandes ideales, para las utopías del espíritu, para volver reencontrar el nuevo mundo.

ACTIVISMO PEDAGÓGICO A LO JHON DEWEY.

Para el Filósofo y pedagogo norteamericano, Jhon Dewey (1859- 1952), con sus fecundos 93 años de existencia,- una de las descollantes luminarias de la pedagogía contemporánea,- darle fundamento al activismo pedagógico, conjugaba lo experiencial, instrumentalista y humanista. En sus obras : La escuela y la sociedad; Democracia y educación; Mi credo pedagógico; El hombre y sus problemas, entre otras.

John Dewey, caracteriza los movimientos de la Pedagogía contemporánea y la Educación nueva. Su concepción igualmente está caracterizada por lo inmensamente humanista, en razón a su profundidad filosófica del hombre y de su problemática; es “ empirista” al ubicarse con su idea de la experiencia en una totalidad diferenciada de lo tradicional, vale decir, “ interacción de un ser viviente con su ambiente natural y social”, “realidad objetiva que penetra en la vida activa y pasiva del hombre”; “esfuerzo por cambiar lo dado”, “nexo con el futuro”; igualmente “instrumentalista” porque Dewey, observa al pensamiento como un instrumento que le permite al hombre explicarse la realidad y hacerla suya. Dewey, nos reafirma que Ciencia y filosofía no son ni exclusividades ni finalidades de la vida, sino medios que ayudan a comprenderla y mejorarla por su acción, que el “pragmatismo”.

La filosofía de Dewey, es en esencia una filosofía de la educación. Dewey –expresa- que la filosofía de la educación, no es un pariente pobre de la filosofía general, aunque a menudo la traten así los filósofos; es , en definitiva, el aspecto más significativo de la filosofía.

No es excesivo decir que la educación es el medio principal por el cual se alcanza la unidad del conocimiento con los valores que operan de hecho en la conducción real. La diferencia existente entre los métodos educativos con una influencia determinante de una filosofía bien elaborada y los no influidos por ésta, de allí traducimos la diferencia existente entre una educación que tiene una idea transparente, diáfana, clara de los fines y una educación conducida a ciegas, bajo el dominio de costumbres y tradiciones no criticadas o como respuesta a exigencias de orden social inmediatista.

¿Qué puede proporcionarle la filosofía al educador? No los fines, porque éstos , según Dewey, están implícitos en el proceso educativo mismo, sino “hipótesis operantes”, vale decir, verdades que no constituyen de ninguna manera verdades inmutables, sino por el contrario, principios rectores para la acción. La filosofía ofrece amplitud, libertad de juicio, invención creadora, imaginación. Permite una evaluación de los fines que se alcanzan y las consecuencias que surgen en la realidad, a la luz de un esquema general de valores.

La teoría pedagógica de Dewey es “instrumentalista”, pero además, y fundamentalmente, “experimentalista”, en razón a que conceptúa la experiencia activa y dinámica. Ella da bases a su concepto de la educación que cuando es correcta, debe transformar la experiencia. Según Dewey, la niñez, la juventud y la madurez se hallan todas a un mismo nivel educativo, lo que se aprende realmente en cada estadio de la experiencia constituye el valor de esa experiencia, dando como función primordial de la vida el enriquecerse en su crecimiento personal, en su interioridad, en darle sentido a lo existencial , un activismo, que Dewey, nos ilustra como idea central, de un contacto de la educación con la experiencia personal.

APARTEMOS LA RUTINA

Para el gran pensador, José Ingenieros, “La rutina , es la síntesis de todos los renunciamientos, es el hábito de renunciar a pensar.”. Queremos invocar a este inmortal pensador y filósofo, Italo-argentino, de gran preocupación por los estudios de filosofía y ética, conducido de la mano por un fervor y una preocupación que nadie a pretendido poner en duda en su tiempo, y en los tiempos posteriores a su presencia terrenal, de inigualables méritos, tomando como base sus predicciones de orden moral.

A pesar de su cortísima enseñanza desde la cátedra universitaria moderna, Ingenieros dejó en sus obras un exquisito legado a la joven generación americana.

Sus obras son estímulo permanente por la falta de una tradición filosófica en nuestro medio latino, que invita a un acercarse a los clásicos de la antigüedad grecolatina, hasta los últimos estudios en la materia, como en historia, bibliografías, diccionarios especializados, que permita un adentrarse en el campo fascinante del saber, del pensar, del hacer, del crear, de estimular la imaginación para el logro creciente de un desarrollo personal que en sumatoria sinérgica es la búsqueda de un mejor destino colectivo.

Situándonos en el momento histórico donde se desenvuelve Ingenieros, de grandes problemas, pero que su ampliación de los horizontes mentales, lo proyecta a una búsqueda esperanzada de soluciones a los mismos y al logro de vencer obstáculos, adversidades, sin dejarse aherrojar por esquemas conformistas.

Ingenieros, a pesar de no ser un filósofo, ni haber sido profesor de filosofía, porque su labor docente universitaria lo vincularía a la medicina, que le dá una tónica eminentemente social, sumado a una estremecida inquietud política en el buen sentido del término, que lo hace sentir y palpitar los anhelos y angustias de su patria argentina, contribuyendo en sus enfoques académicos a darle luces para la salida del túnel tenebrosos de angustias sociales y colectivas.

Debe anotarse su visión para hacer de la cultura, una herramienta insustituible para darle sentido a la historia de nuestros pueblos, en especial a la juventud como promesa cierta de futuro.

Su pensamiento universalizado, mundializado, hoy etiquetado como globalización, sin fronteras odiosas, nos lo plasma en su inagotable ideal de avanzada: “ La solidaridad entre los pueblos se extiende a medida que ellos amplían su experiencia y elevan sus ideales.

La capacidad de simpatía va creciendo con la civilización; todos los hombres que en el mundo comparten las mismas creencias y se animan por los mismos intereses, se sienten amigos o hermanos.....

.La circulación del pensamiento y de los hombres ha extendido la solidaridad humana. El camino, el vapor, el riel, el teléfono, el cable, la turbina, el inalámbrico, la aviación, han dilatado el horizonte de los pueblos modernos.

Y concluye Ingenieros : Todos las fuerzas vitales de los pueblos empiezan a solidarizarse en la humanidad. La producción y el consumo están regulados en escala internacional; los medios de circulación se han centuplicado, en la tierra, en el mar, en el aire. Loas pueblos ajenos a esa vida común no se consideran civilizados; y no lo son. Cada invento técnico, descubrimiento científico, creación artística, llega as todos los pueblos....En todos se definen análogas normas y análogos principios jurídicos..Sólo se sienten solidarios con la humanidad los que conciben y aman ideales humanos, anticipándose a sentimientos que llegarán a privar en el porvenir.

Retomemos con Ingenieros, un pensar solidarios y de humanizada globalización.

DEMOCRACIA PURA

Venezuela, apuntaló a partir del glorioso 23 de enero de 1958, una ética de abierta ruptura con los cuestionados valores de los sistemas dictatoriales.

De allí qué la colectividad del pasado reciente y del presente ha profundizado en un cuestionamiento a la legitimidad de la democracia, por que pareciera haber demócratas con una rabiosa postura de empecinamiento, en renunciar , maltratar o enterrar los ideales que nos identificaron con un sublime proyecto de consolidar la democracia pura, con sus irrenunciables retos de libertad, convivencia, prosperidad, justicia y solidaridad.

Nos encontramos en lo que el Profesos José Luis López Aranguren denomina, la transición de una moral desilusionada, que todavía puede reaccionar, a la peligrosa etapa de decadencia que define la desmoralización.

Por una parte vivimos tiempos aciagos de confusión intelectual y por otra carecemos fe una fuerza moral y de coraje para asumir con temple cualquier reto. La inercia, el marasmo, la molicie, y la falta de perspectivas conducen a no hacer nada, a un individualismo enfermizo.

La separación radicalizada entre la política y la ética ha encontrado numerosos adeptos en el siglo XX y lo que va del nuevo milenio, presentándose como una de las principales razones , el escepticismo de la política ante cualquier apelación a principios éticos, ya que con frecuencia tales apelaciones son fruto de la hipocresía.

Hay que reiterar que recurrir a justificaciones morales de una política inmoral o amoral, se halla muy lejos de cualquier principio ético y la profesión farisaica de principios morales solo sirve para encubrir el abandono de la ética mínima.

El hombre contemporáneo no puede vivir sin darle sentido a la vida, y por ello apelo a la conciencia bizarra, noble y ponderada del Tachirense, como propuesta venezolanista en estos tiempos de indecisiones p ara que inventemos juntos, y cumplamos un nuevo proyecto ético en el que la realización del hombre como persona y la regeneración de la sociedad constituyan nuestra primordial tarea.

En el pasado, los tachirenses jugaron un papel decisivo en la biografía de Venezuela. La razón de ese hecho , se debió a que su colectivo histórico asumió el reto del deber ser con disciplina, constancia y mística. Por ello la ética del deber nos condujo a asumir con fe de carbonarios las formas renovadoras que transforman la conducta individual y social con el pleno convencimiento que otorga la genuina conciencia ética.

La decadencia moral y espiritual que se ha apoderado del mundo moderno sólo será superada por quienes profesen con valentía una moral objetiva e igual para todos, la cual sólo puede sostenerse en valores trascendentes que no provienen del arbitrio humano sino de las leyes impuestas por el Dios de la vida, para lograr enaltecer la conciencia de cada hombre.

EL JUICIO MORAL

La fundamentación de que todo juicio moral, represente en sí un elemento de “deber ser”, implica que reconocemos, atendemos a la luz de principios que nos ilustran sobre lo bueno o lo malo, sobre lo correcto o lo incorrecto en cuanto a cualquier acción ha emprender. De allí que tengamos claramente definida esa diferenciación entre actitudes buenas o malas.

Esta valoración, el entender plenamente, cuando concretamos en un juicio moral, lo correcto o lo incorrecto de nuestras acciones, y nos permite caracterizar por medio de nuestros sentimientos la obligación de hacer una escogencia libre, con plena libertad de nuestra voluntad, con plena deliberación de la razón, en cuanto a lo que yo juzgo correcto, y de hacer la escogencia porque lo juzgo correcto. O, lo considero moralmente justo.

Para quienes ejercemos la docencia universitaria, con plena libertad de nuestra voluntad, con plena conciencia de nuestra responsabilidad docente, con sublime vocación de cátedra, hacemos actos moralmente justos, cuando el acto docente cumple realmente la intención de satisfacer una demanda de nuestra juventud ávida de conocimientos, y escogemos los medios adecuados para cumplir fielmente la intención.

Ejemplificando como docentes, podríamos señalar, que el reconocer que mis alumnos tienen el derecho de exigirme una instrucción moderna en mi cátedra, obro con justicia si trato de darles esa instrucción, con una actualización de lecturas relativas a mi campo y trasmito sin reservas mentales, sin egoísmos odiosos a mis discípulos en mis clases dinamizadas con la participación socializadas de mis alumnos.

Igualmente, podría proceder mal si hago lo que mis alumnos demandan, simplemente no por considerar que es lo correcto, sino para hacerme popular entre ellos. Podría negarle, igualmente, a mis alumnos la información, y estaría asumiendo una postura mala, injusta, moralmente injusta.

Un acto es considerado bueno siempre que cumpla un fin loable, procurando el bienestar de alguien. Entendiendo que la demanda de la humanidad es la persecución de la felicidad.

Para que un acto sea moralmente justo debe promover un logro, satisfacer no solamente cualquier demanda, sino la que asegure una orientación de búsqueda de un bien en la vida.

Podemos darle a nuestros estudiantes la instrucción más moderna, pero si no logramos persuadirlos, con un buen convencimiento, que implica cercanía, bondad, tolerancia, solidaridad, buen decir y buen hacer, no estaremos cumpliendo con lo moralmente justo, que obliga al buen docente a pensar en su misión y su visión con racional y edificante acción educadora.

Procuremos como docentes universitarios, enaltecer la educación moral, esa que promueve el desarrollo de la libertad, estimular a nuestros alumnos para que sean libres, instarlos a querer serlo. No olvidemos nunca que existe una libertad que no todos queremos. A veces la desdeñamos, otras la tememos. Es amigos televidentes, la libertad que tiene como valor preciado la responsabilidad. A nuestros alumnos debemos motivarlos para que sean sensibles a toda posibilidad de que en cada instante de nuestras vidas hay algo que podamos hacer Para darle forma al siguiente momento, y es educar para la libertad pero con responsabilidad moral

LA MASIFICACIÓN

La masificación representa un proceso de marasmo, molicie, estancamiento y angustiante mediocridad. Es reflejo de la muerte prematura de la imaginación, de la creatividad, de la innovación, de la diversidad, que alimenta lo gris, lo común, lo impersonal. No debemos confundir éste concepto, con la posibilidad inmensamente democrática de llegar a la masa, o permitir que a toda la masa llegue la educación, la riqueza, la salud, la cultura.

Masificación es ver graduaciones numerosas de médicos, y otros profesionales que engrosan la legión de los sin trabajo , y gran parte de ellos en ocupaciones alienantes, cuando vemos la ineficiencia del estado, de un sector privado paralizado en sus inversiones, con sus capitales colocados a interés, vale decir, con la masificación, nuestro país pierde energía, y se hace inseguro en su avanzar.

La masificación baja el nivel de cada hombre hasta acercarlo a la mediocridad, al no estimular sus méritos y potencialidades, que pudieran sacarlo de lo gris. Diferente a la excelencia, que promueve a cada hombre hasta llevarlo al nivel optimo de rendimiento.

El filósofo, Julián Marías, señala, que el hombre selecto (contrario al hombre masificado), o de la minoría, no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que exige más. No se trata de clases sociales, sino de clases de hombres”. El gran pensador español José Ortega y Gasset, agrega: “ La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado, selecto. Quien no sea como todo el mundo corre el riesgo de ser eliminado.” Asienta Ortega y Gasset: “ La vida humana por su naturaleza propia, tiene que estar puesta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o trivial, se trata de una condición extraña, pero inexorable, escrita en nuestra existencia.”

La masificación no promueve nuevos liderazgos, preparados conductores, auténticos universitarios, creativos empresarios, dando resultados mediocres en todas las actividades .

Ernesto Sábato, exterioriza : “ La sociedad contemporánea representa una tremenda alineación del hombre, la peor de las alienaciones: Lo ha convertido en número y en cosa”.

Parodiando, al gran Sábato, lo ha masificado, lo está convirtiendo en un ser sin identidad, sin personalidad, igualándolo en la pobreza espiritual que la falta de creatividad esta generando, Nuestros esfuerzos deben orientarse hacia la perfectibilidad de la democracia, en la búsqueda incesante de la justicia y la equidad.

En Goethe vemos la idea de sacrificio , para el logro de alcanzar la superación en cada uno. Con ese sacrificio lograremos desmasificarnos, o apartar definitivamente la masificación que nos aturde, nos agobia, y oscurece nuestro porvenir

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LA PRUDENCIA

La prudencia es una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en el discernimiento y el saber distinguir lo que es bueno o malo, para procurar su seguimiento o apartarnos de las tentaciones.

En la vida surge multiplicidad de circunstancias que nos someten a pruebas de comportamiento, que nos invitan a actuar con sensatez, con cautela, cuando sabemos valorar nuestra propia vida, la vida de los semejantes y, en línea general las cosas que debemos mantener como paradigmas de nuestro horizonte.

El ser humano debe tener conciencia plena de los peligros que le acechan en la cotidianidad, generalmente imprevistos e inconvenientes para un bien vivir. A los cuales debemos anticiparnos sin que cunda la alarma o el pánico, con un propósito impostergable de orientar un legítimo instinto de conservación.

La moderación, la ecuanimidad, un justo equilibrio son valiosos elementos legados por los grandes pensadores de todos los tiempos, fundamentalmente los filósofos antiguos, para quines cultivar la prudencia era un sano ejercicio de sabiduría como intuición muy natural.

El reconocer en forma reflexiva cuando debemos hablar y cuando callar, cuando obrar y cuando destruir, cuando actuar y cuando abstenernos de cualquier acto humano, es de seres prudentes.

Debemos tener siempre presente la obligación de reflexionar sobre las graves consecuencias que derivan de una acción imprudente, cuando desafiamos los mapas de una realidad. Generar indiscreciones y chismes como cultura negadora de los valores humanos, prestándole atención a la maledicencia, a los rumores que permanentemente circulan acerca de personas e instituciones, sin detenernos a averiguar si hay certeza o fundamentación en los mismos, es incurrir en prácticas malsanas. Debemos siempre pensar antes de actuar. Debemos ser precavidos, sensatos, cuidadosos, responsables, moderados, reflexivos, cautelosos, más aun en tiempos tormentosos, donde debe imperar una sana convivencia, inspirada en solidaridad militante.

Recordemos con Séneca, palabras de sana prudencia:

“El que es prudente es moderado; el que es moderado es constante; el que es constante es imperturbable; el que es imperturbable vive sin tristeza; el que vive sin tristeza es feliz; luego el prudente es feliz”

Hasta aquí el análisis del programa de hoy, la frase de la semana y, regresamos con el personaje de hoy.

09-10-2004

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UN NUEVO ANIVERSARIO.

Con especial complacencia, arribamos al cuarto año de VISION UNIVERSITARIA, desde el CANAL 21, programa televisivo que no nos pertenece a nosotros, les pertenece a todos ustedes, en especial a los integrantes de las comunidades universitarias—a las autoridades rectorales, a las unidades de docentes académicos, personal administrativo y obreros, y fundamentalmente a la querida muchachada de todas nuestras universidades e institutos de educación superior, como expresión genuina, como cantera de promesas ciertas de futuro, nuestra juventud universitaria, que constituye la reserva más preciada de nuestra patria Venezuela.

Hemos procurado que VISION UNIVERSITARIA, sea tribuna abierta del acontecer cotidiano de la vida universitaria, igualmente un instrumento idóneo para la difusión de todas las inquietudes y aspiraciones, logros, y anhelos y esperanzas

VISION UNIVERSITARIA, desde sus inicios promueve una necesaria comunicación y sintonía de las comunidades universitarias en el seno de todas las colectividades a objeto de que los esfuerzos de todos sus integrantes contribuya con mayor vigor al auge, al desarrollo y a la definitiva expansión en todos sus órdenes de esta sociedad formada por mujeres y hombres de espíritu emprendedor, de seres que en su cotidianidad se entregan con pasión venezolanista a la actividad creadora para el construir, para el hacer permanente.

Nuestra Academia es norte y guía, es faro de luz que guía y alumbra nuestro peregrinar en la búsqueda de la tierra prometida, como en el éxodo bíblico, por donde habremos de transitar, sin exclusión alguna, al margen de nuestras posturas ideológicas, credo o bandería política..

Hoy, con fe de carbonario, al recibir los aires decembrinos, que alimentan nuestros espíritus para la reflexión y la solidaridad, auguramos mejores tiempos, menos calamitosos y turbulentos, que nos permitan allanar caminos para entregarnos con ahínco, inspirados por el más elevado espíritu altruista, al hacer de nuestro Táchira el mirador por donde habremos de comunicarnos en el diálogo fecundo de los unos y los otros.

En esta navidad y en la alegre espera del nuevo año, entrelacémonos en el abrazo solidario, con los mejores votos por un futuro pleno de salud, bienestar, y prosperidad de la gran familia venezolana.

Recitemos con el bardo

CAMINANTE, SON TUS HUELLAS EL CAMINO, Y NADA MAS; CAMINANTE NOY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR.

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MENSAJE A NUESTRA IMPETUOSA JUVENTUD.

Sabemos, queridos jóvenes, que el mundo que nos ha tocado vivir sufre de vértigo.

Que el relativismo va furiosamente arrasando con personas, instituciones, ideas, valores, principios y, virtudes que parecían inconmovibles.

Que el trigo y la cizaña son quemados por igual sin saber esperar a discernir entre lo verdadero y lo falso; entre lo justo y lo injusto; entre lo saludable y lo nocivo; entre lo constructivo y lo destructivo; entre la libertad y la esclavitud.

Como reacción al engaño nuestros jóvenes, se previenen contra el culto a los falsos dioses y derriban pedestales, sin detenerse a meditar, a reflexionar, qué atmósfera respiraremos en medio de tantas ruinas, y si con los verdaderos valores, con lo virtuoso, con lo saludable, con la libertad, se quebró lastimosamente la capa de ozono de nuestra atmósfera espiritual.

La juventud, con la simbología de los espíritus puros, de lo sublime en el pensar, de lo impetuoso en el hacer, no pueden ser ajenos a los grandes retos, ni a la invocación de esperanzas que adornan al nuevo milenio, ni mucho menos a sus angustias y aflicciones.

Los jóvenes, afanosamente, buscan nuestra mirada, nos observan escrutadoramente, nos interrogan acerca de nuestras convicciones, analizan nuestro comportamiento, nuestras posturas; a veces nos juzgan, asumen posiciones críticas, e incluso nos condenan.

Perciben en el liderazgo del país, nuestros jóvenes, sintonía en su profunda inquietud ante el futuro, ante el mañana.

Esa mirada de los jóvenes es indudablemente una invitación al cambio, a la búsqueda del conocimiento mutuo, al descubrimiento de nuestras responsabilidades complementarias indisociables ante su futuro.

La permisividad en su nuevo código moral. Sus condenas a la educación que no les ha preparado para la vida, su rechazo a la estabilidad familiar, y otros rasgos negativos reclaman la atención del liderazgo colectivo, porque en definitiva las justas aspiraciones y angustias de nuestros jóvenes son fruto de un mundo y de una sociedad que nosotros hemos construido.

Hay que contribuir con el esfuerzo compartido en educar, formar, ilustrar, para una cultura en constante cambio, con el convencimiento de que el fin fundamental de la educación es la conquista de la libertad interior, y su mejor método para obtener resultados prácticos consiste en desarrollar capacidades humanas en toda su extensión.

Su Santidad Juan Pablo II, no afirma: “ En esta época amenazada por la cultura de la muerte, los jóvenes cristianos debéis ser testigos valientes de la dignidad de la persona , defensores de la vida en todas sus formas, promotores incansables de sus derechos. Frente a una cultura de la muerte y ante alineaciones como la violencia, la negligencia ante las necesidades de los niños abandonados, de los enfermos y los ancianos, y particularmente ante gestos destructivos como el aborto y la eutanasia os invito a ser profetas de la vida, trabajando por la cultura de la vida, con la creatividad y generosidad que os caracterizan

Esta parte final, de nuestro análisis de hoy, con el colosal y vigente mensaje del Papa, nos invita a señalar, que es imperativo volver a la dignidad elemental del ser humano, creado por el Dios de la vida, para la verdad y para el bien, capaz de infinitud y de trascendencia.

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NO HAY LUGAR PARA LA DESESPERANZA.

La historia a partir de aquel decreto filosófico. “Conócete a ti mismo”, a permitido un abanico de posturas de hombres y mujeres que irrumpieron en el protagonísmo para tratar de conocerse a sí mismo, unos para dominar; otros para medir posibilidades dentro del ambiente social, cultural, político o religioso donde estaban relacionados o sometidos; otros y quizás muchos para complacerse en sus intimas excelencias, o alimentados de un puro narcisismo.

Esa misma historia nos presenta a personajes, que se han dedicado por especial preocupación por conocer el prójimo, para aliviarles en sus angustias, para orientarlos en sus vacilaciones, otros para dominarles y profundizar en sus malévolas manipulaciones.

Esa desesperanza viene alimentada , baste como ejemplificación, expresiones que influyen en la conciencia, la voluntad y la conducta colectiva ,tales como: “ Psicosis de miedo”, “ manipulación de la información”, “ reinserción social”, “ orientar-desorientar al consumidor”, “ superar tal trauma”, “ guerra psicológica” etc.

El venezolano por mandato de nuestros ancestros, nunca se amilana por la desesperanza. No podemos en modo alguno angustiarnos ante los pesimistas augurios de quienes han arriado abanderar del optimismo, los que han perdido la esperanza en los hombres y en los pueblos, o pretenden asumir olímpicas posturas entre el bien y el mal.

Estamos obligados por mandato histórico, a promover un pluralismo limpio, de corte eminentemente racional y posible que nos permita profundizar en la aceptación de un concurso de las mejores soluciones, que generen confianza y seguridad, garantizando la avanzada hacia el encuentro de la justicia social y la promoción del hombre en procura de su crecimiento.

El renacer de valores éticos no puede seguir siendo posturas electoreras, demagógicas, sino que tiene que ser definitivamente la edificación de una democracia pura, efectiva y eficiente, como solución posible de justicia y equidad, para no horadar la fe popular tan erosionada.

Una Venezuela hacia la tecnología y la creatividad, debe ser nuestro reto para producir nuevas tareas, oficios, ocupaciones y logros que permitan generar estímulos y expectativas renovadas y frescas. Una Venezuela en sintonía con un mundo nuevo. Evitemos la proliferación de abstracciones fundamentadas en utopías inalcanzables imposibles de consolidar en un autentico desarrollo integral.

GENEROSIDAD.

El Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, señala como generosidad la “ Nobleza heredada de los mayores. Inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés.

Vale decir, interpretando, que debemos siempre estar en disposición de hacer sacrificios en nuestras comodidades o intereses cuando las circunstancias así lo demanden. La vida social impone ciertas ayudas cuando lo necesite un semejante, que refleja una muestra de generosidad.

Ser generosos es estar identificado con una clara manifestación de grandeza de corazón, de nobleza de espíritu, de marginar rencores, odios, maledicencia.

La generosidad es un valor humano de especial significación para el desarrollo de la sociedad, y se confirma al encontrar como promotores de las grandes obras en la humanidad a personas que desinteresadamente han contribuido con su valioso concurso de inteligencia y de trabajo en beneficio social, en aliviar angustias, y disipar tiempos tormentosos, procurando con su esfuerzo que todos tengamos las mismas oportunidades y hacer de nuestro mundo más humano y cada día más justo.

Ser generosos es procurar construir entre todos una escala de valores que facilite el crecimiento individual para el logro, a través de él, de consolidar aportes de cada uno a nuestra comunidad que enriquecida por el trabajo mancomunado nos dará mucho más a todos y cada uno de sus coetáneos.

Un valor como la generosidad, es necesario vivirlo, hacerlo muy propio, defender su propagación, y de allí que como agentes moralizadores de la sociedad tanto en la familia, como en la escuela debe incentivarse, inculcarse, motivarse, y defenderse para conjugar conductas apropiadas en el comportamiento social o colectivo.

Un valor fundamental como la generosidad, nos hace más humanos en el tráfago cotidiano, entre tantos embates de circunstancias negativas que conducen a tantos desequilibrios sociales.

Sabemos que valorar la generosidad, despierta en nosotros los humanos una suerte de atracción., rompe la indiferencia en el dolor de nuestros semejantes, y nos permite movilizar los sentimientos más íntimos.

Esto hace junto a otros valores darle orientación a la vida, construir una clara identidad, un marco referencial, que nos permita valorar nuestras acciones, para lograr una vida en armonía con uno mismo y con los demás, una vida que realmente valga la pena ser vivida y en donde , fomentemos la realización a plenitud del desarrollo humano.

Digamos con el gran Aristóteles, “Las virtudes morales se desarrollan con el hábito...no la poseemos por naturaleza, ni a despecho de la naturaleza, y las desarrollamos por medio del hábito...adquirimos estas virtudes ejercitándolas, al igual que ocurre con otras artes. Aprendamos a hacer las cosas al hacerlas: los hombres aprenden el arte de construir, por ejemplo, construyendo, y a tocar el arpa tocando arpa. Asimismo, al realizar actos de justicia aprendemos a ser justos, al practicar la autodisciplina aprendemos a ser autodisciplinados, y al realizar actos de valentía aprendemos a ser valientes”

Quien es generoso, es igualmente, grande, humilde, desprendido, sabio, humano, responsable, magnánimo.

2005-02-23

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RESPONSABILIDAD

El mundo de los valores morales, se nos amplia cada día más. El hombre no es bueno ni malo perse.

Son sus acciones las que podemos catalogar de buenas o malas. De allí que debemos experimentar en el día día esas vivencias y múltiples contradicciones, que sin lugar a dudas son muy propias de la condición de todos los humanos. Es imperativo visualizar diferentes maneras para afrontarlas, en razón que es un derecho y un deber que cada humano debe asumir con entereza, con templanza, con responsabilidad,con respeto y plena libertad de acción.

Partamos de una consideración sine qua non, de que los seres humanos no podemos vivir ubicándonos al margen de los valores, No podemos marginar en nuestra búsqueda de paz social, valores fundamentales como la tolerancia, la responsabilidad, la solidaridad, la honestidad, la prudencia, la humildad.

Los valores nos identifican al fomentar relaciones humanas, en el trabajo, en la comunidad donde vivimos, en el ejercicio de nuestros derechos ciudadanos, en la promoción de ideas y pensamientos.

Toda decisión humana lleva implícito una valoración, producto de principios morales adquiridos durante la niñez, en la familia, la escuela, la sociedad y la orientación que el Estado promueva, como agentes moralizadores durante toda nuestra existencia.

De allí que debemos entender igualmente que la amplitud de horizonte de los valores, cada día se hace inmenso, y en permanente cambio que implica adaptabilidad a esas transformaciones para procurar un ambiente social vivíble y en santa paz.

Entendiendo igualmente, que cada ser humano tiene la libertad de jerarquizar sus valores, dependiendo de su postura ideológica. Sin embargo tenemos valores que no cambian en el tiempo, que permanecen como paradigmas universalizados, que irrumpen para el logro de la armonía social. De ellos podríamos citar la responsabilidad.

Tener clara responsabilidad de nuestras acciones, es ser conciente de las consecuencias para nosotros mismos o para los demás, de todo lo que hacemos o dejamos de ejecutar.

Cada decisión obliga a previamente a una reflexión que oriente cualquier consecuencia que pueda afectarnos en nuestra propia existencia o nuestros semejantes.

Cuando en el campo de estudio, de capacitación académica, somos responsables con las tareas por cumplir, orientándolas con responsabilidad, seriedad, prudencia, para fructificar una enseñanza hacia la excelencia, estamos respondiendo por lo que hacemos, con una clara noción de lo bueno y de lo malo. La responsabilidad permite que una persona ponga cuidado y atención en lo que hace o decide. Toda persona responsable es consciente, diligente, madura, confiable, reflexiva, tranquila, juiciosa. Logremos con este gran valor como ejemplo de lo planteado en el análisis de hoy, promover en nosotros mismos y en el colectivo social la calidad de responsable, que nos invita en el decir de Benito Juárez, a un logro que debe ser imperecedero: “ El respeto al

derecho ajeno es la paz”.

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DESCENTRALIZACIÓN

Hablar de descentralización, implica el fortalecimiento de los estados y los municipios, contrario a lo que ha sido, la regionalización, que ha prevalecido inspirada en la desconcentración hacia las regiones. No busca la descentralización aumentar la injerencia de los aparatos estatales en los niveles descentralizados, sino fundamentalmente aumentar considerablemente la eficiencia incorporando activamente la población, en la jeraquización de las necesidades en orden de prioridades, es decir en todos los asuntos que le interesan, lograr que la población opine, relievando lo protagónico, y participativo, que pauta la norma constitucional.

El protagonismo contemporáneo de una sociedad civil, con una potencialidad, justifica aun más un fortalecimiento de los municipios y los estados. Nuestra población organizada, ha demostrado en infinidad de ocasiones, tener capacidad y buena disposición para asumir los cambios, en los cuales se impone superación de los niveles de conciencia y de autentica participación.

La Venezuela contemporánea, llama a la participación de las comunidades en el permanente control y porque no decirlo en la gestión de los servicios y otras actividades, que se inspire como mecanismo hacia el logro de armonizar democratización y eficiencia. Vale decir, que son los propios usuarios los más interesados en que funcione correcta y eficientemente la administración pública.

Y para el logro por demás apropiado, para desarrollar una relación estrecha entre éstos factores, es la presencia del nivel estadal y el nivel municipal y parroquial., por de más imprescindible y oportuno.

Lograr estimular la transferencia de funciones de la administración central hacia los niveles ejecutivos estadal y municipal, permite una mayor eficiencia y eficacia del gasto público, como a su vez, promueve el acercamiento de los ciudadanos a los centros de decisión, escogiéndose para su instrumentación, e implementación todas las funciones en orden a sus prioridades. De allí podríamos citar un conjunto de competencias que incidan en el fomento de la industria y de la agricultura; los servicios de agua, salud, energía y educación; el mantenimiento de infraestructuras; ordenación urbanística, ambiente y el desarrollo de las zonas de frontera.

Todo ello implica como acción prioritaria la capacitación gerencial, administrativa y técnica en las gobernaciones y alcaldías, logrando una reformulación estructural acorde con nuevos sistemas y procedimientos, en donde tienen un papel fundamental de cooperación nuestras universidades e institutos de educación superior en la adecuación de los recursos humanos, para una justa implantación de políticas de selección, formación y capacitación de quines laboran en estos niveles de la administración pública,

En la búsqueda de excelencia está la vía para la conquista de un mejor futuro para Venezuela. La descentralización es una brillante oportunidad para la democracia. Con ella debe perfeccionarse los aspectos positivos de nuestro sistema político, y debe eliminarse los efectos negativos derivados del centralismo.

La generación del 28.

Un breve análisis sobre la presencia en la historia contemporánea venezolana, de un valioso movimiento académico y estudiantil, identificado como la gloriosa “Generación del 28”, conformada por jóvenes universitarios, que protagonizaron en 1928, en la oportunidad de celebrarse el carnaval caraqueño de la época, que culmino, en una abierta propuesta cuyo destino era la modificación del régimen político presidido por Juan Vicente Gómez, e igualmente luchar por un cambio en los fundamentos que guiaban la cultura y la sociedad venezolana.

Este movimiento universitario de estudiantes en un primer momento de la UCV, entre 1923 y 1925, se dan a la tarea titánica de reconstruir los organismos de representación, en los centros adscritos a las facultades de Medicina, Derecho e Ingeniería. Seguidamente promueven la reconstrucción de la Federación de Estudiantes de Venezuela, suspendido hasta la fecha por mandato del gobierno de Cipriano Castro.

Dan inicio a ciclos de conferencias, fundan la revista La Universidad, reciben motivaciones del órgano de los universitarios de la Universidad de Madrid, y proyectan la construcción de la Casa de Bello, con el propósito de contar con una sede propicia para realizar actividades culturales, e igualmente permitir albergue a estudiantes de escasos recursos económicos, que provenían del interior del país.

Este grupo universitario, lo presidía Jacinto Bombona Pachano, y lo integraban entre otros estudiantes, Raúl León Otero, Isaac Pardo, Miguel Otero Silva, Juan José Palacios, José Tomás Jiménez Arráiz, Elías Benarroch.

Promueven jornadas para recaudar fondos para lograr la realización de las actividades culturales, y dan inicio a la organización de la Semana del Estudiante, con motivo del carnaval de 1928. Destacan en el programa actos como: homenaje a los próceres en el Panteón Nacional; recital de la juventud, en un teatro de Caracas; concentración juvenil en la Pastora, coronación de la reina de los estudiantes Beatriz Peña, entre otros.

En la coronación de Beatriz I, participa un exiliado político, luchador popular en el exterior y uno de los introductores de la teoría marxista en nuestro país, como lo fue PIO TAMAYO, quien da lectura a un poema señalado como subversivo por el régimen, igualmente el cuestionamiento a las intervenciones de los jóvenes estudiantes de Derecho, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Joaquín Gabaldón Márquez, calificadas por las autoridades como irrespetuosas e inconvenientes, y el acto irreverente según el régimen, cometido por Guillermo Prince Lara, quien destruye una placa conmemorativa de una obra del gomecísmo, se da inicio a una ola represiva del gobierno reprimiendo los festejos conmemorativos, encarcelando a los dirigentes de la jornada universitaria conduciéndolos a la temida Rotunda, lo que dio lugar a un acto solidario del resto de los estudiantes quienes se entregan voluntariamente a la policía. El gobierno gomecista los remite al castillo de Puerto Cabello; 214 universitarios permanecen detenidos durante 12 días. La Universidad de los Andes en Mérida reacciona contra la medida, y en otras ciudades surgen protestas, lo que hace ceder al gobierno.

Este embrión revolucionario, alimentado por sublimes ideales de avanzada, se ubica como paradigma histórico, que se ubica en la nueva y reciente historia del siglo pasado, y, que enaltece a nuestra juventud universitaria, en procura de participar con fé de carbonero en la construcción de un futuro promisorio para las generaciones por venir.

Nuestra juventud tiene que cultivar ideales, tiene que rechazar con valentía los cantos de sirena de quienes propugnan el facilismo, y apartarse de los falsos Mesías o redentores, que temerosos no permiten que nuestra juventud asuma el protagonismo en el hacer, en el construir, en apartase del marasmo enfermizo, la molicie, y tantos antivalores que destruyen la potencialidad del ímpetu juvenil con falsas posturas.

Nuestra historia presenta a nuestros universitarios como voceros de lo edificante, de la utopía que dejo de ser ingenua, para revertirse en sueño realizable con la sabia de principios de bien, en la búsqueda irrenunciable de una patria grande, sin exclusiones odiosas, ni protagonísmos devaluados, o sospechosos.

El ejemplo de los universitarios de la generación del 28, está latente y debe significar el paradigma emergente para la generación del presente. Ya el presente es pasado, y el futuro es presente. Nuestra juventud, y, en especial la universitaria, tienen un compromiso histórico con la patria que soñaron nuestros héroes irredentos.

Si hay algo dinámico, verdaderamente dinámico, es precisamente la vida juvenil ya que tiene unos horizontes ilimitados: el joven está siempre en camino, siempre creciendo, siempre renovándose, siempre en revisión y en búsqueda de mayor perfección de vida. La vida nueva lo impulsa, lo lleva actuar desde dentro, porque lleva en su naturaleza la expansión hacia la consumación de la completitud del ser.



Ídolos de barro.

La juventud, en el decir de Renán, es el descubrimiento del horizonte inmenso que es la vida. En tal sentido, deben cultivar ideales para la avanzada en ese horizonte. Profundizar en la búsqueda del conocimiento. Ser auténticos. De allí, que los jóvenes de nuestro tiempo, no pueden mantener culto de los ídolos, menos rendir veneración a ídolos de barro, a seudos líderes cuestionados en el orden moral, y, social, en virtud de actividades reñidas con la ética, y la moral, que no admiten comportamientos extraños, ni posiciones sospechosas.

Cuando hacemos esta afirmación, la expresamos por cuanto no todo lo que brilla es oro en el mundo actual, y, a veces el brillo del llamado oro de los tontos, confunde a los incautos haciéndoles ver este falso resplandor donde no hay tal.

En sus tiempos José Ingenieros predicaba a la juventud contra las tentaciones que sobre ella, ejerce el poder en toda su dimensión. Alertaba contra la tentación de dejarse seducir por el poder político, económico, mediático, que conduce a los jóvenes hacia el terreno movedizo de las claudicaciones ideológicas, a la entrega de sus voluntades a empresas deshonestas.

Ese poder que atrae a los jóvenes con seductoras e impredecibles voces, que desvirtúan el camino siempre recto que deben proseguir, entregándose a la adoración de falsos valores en la sociedad contemporánea, que sigilosamente se incrustan en toda agrupación humana.

Por qué ídolos de barro?. Por ser eso y, nada más. Al menor soplo de la adversidad se diluyen vergonzosamente a la vista de sus incautos seguidores, y admiradores, y, como el barro, como masa de unión de tierra y agua, no pueden soportar el torrente de la adversidad.

Los jóvenes deben ser soñadores, ideólogos, intérpretes de una utopía, de las realidades de cada época en que viven, antes que sumisos seguidores de ídolos cuestionados por sus acciones u omisiones.

La falta de sensibilidad ante lo que sucede a los demás, el empleo de la mentira o la violencia para alcanzar objetivos, el rechazo de la responsabilidad, el considerar la moral como un incordio que obstruye el propio camino, todo eso no son pequeños egoísmos sin importancia, ni faltas de madurez por las que todos hemos pasado, ni pequeñas nimiedades disculpables en los años de juventud.

Quienes en sus primeros años se muestran dispuestos a emplear cualquier medio para lograr los propios fines, son enormemente vulnerables ante la tentación de seguir haciéndolo cuando toman ejemplos, o paradigmas equivocados.

Es importante poner ilusión en las cosas, crearse un ideal de vida, proponerse seriamente dejar algo de rastro a nuestro paso, no conformarnos con lo rutinario, con lo fácil, con aquello a lo que se llega sin apenas esfuerzo. Ese inconformismo es muy propio del espíritu que aún no ha sucumbido ante ese paralizante conformismo que tanto afecta a quienes han perdido ya el frescor de la juventud, por caminar demasiado rápido, en un relativismo destructor, por malas orientaciones, y perjudiciales consejas, que desbocan en lo irracional, destruyendo a su paso personas e instituciones, en una alocada acción sin detenerse a observar que se quema por igual el trigo y la cizaña. Hay gente que no pierde la juventud de espíritu porque logra enriquecer su interioridad, logra mantener su capacidad de creer, su capacidad de asombro, su ilusión por los ideales.

Sabemos que por herencia ligada al ambiente, la auténtica moral tiene un doble punto referencial. Primero, se requiere de sólidos principios, que surgen en las raíces familiares. Y en segundo lugar, los hábitos, costumbres repetidas, sanos principios, nobles enfoques en la capacitación, e intrucción, para consolidar la personalidad y el carácter de cada persona.

Es cierto que se puede tener mayor o menor facilidad natural para profundizar, según la forma de ser de cada uno, pero la hondura de espíritu es algo que puede y debe excavar cada uno, observando, escuchando, leyendo, reflexionando: así se adquiere profundidad, se logra una mejor comprensión de la realidad, nos hacemos más humanos, más preocupados por vivir cercanos a la verdad y al bien.

A veces la gente dice que ya no cree en nada, y lo dicen de manera altiva y suficiente. Quizá piensan que diciendo eso quedan muy bien, pues aún quedan ambientes en que a la falta de principios y creencias se le encuentra algo de gracia, pero lo que sucede de modo más habitual es que esas personas no se atreven a salir de su egoísmo, simplemente.

La juventud, no puede jugar a la moral del éxito, porque se exponen a ser vacíos de moral. Convirtiéndose en representaciones peligrosas de inmoralidad, muy propia referencia en el actuar y en el hacer de los ídolos de barro.

LA MASIFICACIÓN PROFESIONAL.

Hablar de masificación profesional implica considerar la conceptualización del significado de “Proletarización Profesional”, en razón de su sinonimia.

Todo proceso de desmasificación compromete a sus actores fundamentales, y en el caso que nos trae, los títulos universitarios orientan irremediablemente hacia la búsqueda de la excelencia académica para sacarnos de la masificación.

Es obligante para nuestra Alma Mater, para la universidad venezolana, evitar alimentar aún más la masificación, que en gran medida lo observamos con las masivas graduaciones de jóvenes, disminuidos en sus conocimientos, con personalidades inmaduras para enfrentar el reto de su destino y su concurso para procurar el desarrollo integral de la patria.

Por el contrario, la masificación profesional, la proletarización profesional, es un gran riesgo cuando suponemos grandes contingentes de jóvenes profesionales sin trabajo, subempleados o decidiendo grandes tareas de inversión del Estado.

Esta mal de nuestro tiempo lo podríamos ejemplificar, cuando observamos que los colegios profesionales se encuentran atiborrados , con la urgida gestión de darle solución de empleo a sus agremiados cesantes, Abogados, médicos, ingenieros, conduciendo taxis, en las grandes ciudades, en el desempeño de la buhonería, o en el negocio informal, sin pretender desmerecer o conceptuar peyorativamente estos trabajos, sino qué nuestro país ha invertido, elevados recursos, en la educación y preparación de un venezolano para graduarlo, y el profesional al masificarse está restringido a la aceptación de otra tarea, que en tiempo y recursos le hubiera representado menos esfuerzo y penurias para alcanzarlo.

De allí qué, es imperioso motivar, promocionar, carreras técnicas universitarias, que permitirían desmasificar nuestros profesionales, como lo vemos en los países avanzados, del llamado primer mundo, con un nivel académico, económico, social y de productividad a un mejor que un profesional proletarizado, desmerecido, y alienado.

Nuestro país, en procura de lograr consolidar su avanzada hacia el desarrollo, debe profundizar en su educación, adecuándola a los nuevos tiempos. Alas nuevas realidades sociales , económicas, culturales, tecnológicas, humanísticas, científicas.

VISIÓN UNIVERSITARIA

Venezuela, ha tenido como característica inveterada en su prolongado y bienvenido sistema democrático, desde el glorioso 23 de enero de 1958, una falta de decisión, irresolución, vacilación, que genera incertidumbre , como consecuencia de un populismo a ultranza, que aliado a la pragmatización y la ausencia de decisiones evitan enrumbar al País por senderos de progreso y avanzada permanente.

Esta coyuntura perniciosa, ubican al Estado como pésimo administrador, endosándole el remoquete de fracasado.

Nuestro país cuenta con un recurso humano de primera línea, con grandes potencialidades para la creatividad, la superación intelectual en lo científico, técnico y humanístico.

Nuestra Alma Mater, tiene que asumir su rol protagónico, para revertir su primigenia condición de ser norte y guía, el Alfa y Omega para decirlo en el alfabeto griego, el faro de luces donde irradia el resplandor que alumbre los derroteros por donde habremos de transitar todos, absolutamente todos los venezolanos, sin exclusiones odiosas, con independencia total de cual sea nuestra postura en pensamiento político, credo, posición social y filosofía de vida.

Nuestra Universidad, la Academia, debe procurar promover la sindéresis que sea robustecida en el intelecto del colectivo, que alimente los espíritus para la unidad, juntando voluntades para el hacer, a objeto de buscar el logro de una consolidación integral de la educación, como prioridad nacional, que nos allane el camino del progreso, que redunde en mejor calidad de vida para todos.

El esfuerzo tiene que ser sostenido, para aislar la hueca fantasía y pragmatismo, que por muchos años vividos en una promesa de redención que nunca llega y en una aparente adhesión y lealtad ideológica que igualmente se pragmatiza en manos de falsos Mesías, con propuestas de acuerdos a la conveniencia del momento, pues finalmente el Estado venezolano no ha decidido, ni ha fijado metas ni socialista, ni liberal, ni capitalista, ni social cristiana, siendo solamente colcha de retazos, que da traspiés sin rumbo seguro, generando desconfianza, inseguridad e inestabilidad, que aparta lo trascendente para las decisiones, y que no orienta un camino pluralista que es la única formula para armonizar una democracia donde participen tantos y tan variados hombres, grupos e intereses sociales.

Debemos desde la Universidad, alentar con fe de carbonarios, la necesidad impostergable de entrelazarnos en el abrazo solidario conjugando nuestras metas en la batalla cívica de todos los días por el engrandecimiento de la patria del Genio y espada de América, el Libertador Simón Bolivar.

SEAMOS AMIGOS DE LA CASA QUE VENCE LAS SOMBRAS.

El gran filósofo Aristóteles, el hijo de Nicómaco, médico del rey macedonio Amintas I. Aristóteles, uno de los grandes filósofos de Occidente, decía, con infinita razón, que “sin amigos nadie querría vivir, aún cuando poseyera todos los bienes”, lo que invariablemente aplicamos no sólo a las personas, sino a las instituciones y las cosas.

Con el Siglo de las luces, con la ilustración, la ciencia se presenta como una nueva revelación. La ilustración, cifró un inmenso ideal en procura de progreso en las ciencias, en las libertades, para lograr una suerte de liberar a la humanidad del flagelo de la ignorancia, de la incultura, del absolutismo, de la pobreza, para producir ciudadanos de bien, dueños de su propio destino, plenos de felicidad, y con conocimiento de las cosas. Pero no nos olvidemos, que de esa explosión de utopías, de sueños, de ideas, igualmente surgieron calamidades, guerras, subdesarrollo, desempleo, y una desenfrenada pobreza espiritual.

Nuestra Academia, la universidad, asume sin lugar a dudas, un protagonismo en lo científico e intelectual, con pleno sentido y fin en la formación que hace que el hombre sea propiamente hombre, en la búsqueda de la verdad, la solidaridad, la justicia.

Nuestra universidad, no puede pretender mantener una postura de totalidad, sin tomar en cuenta lo que está fuera de sus claustros, fuera de su sentido para una mejor avanzada. Para una nueva sociedad que irrumpe en ansias de pluralidad, corresponde una academia plural, crítica, antidogmática, sin privilegios odiosos, para asegurar un mejor destino para las nuevas generaciones.

Debemos procurar, una universidad con reactivación plena de su vida interior, para proyectarla hacia un más amplio horizonte, para un despertar profundo de las fuerzas de su creatividad, de sus sueños, de su utopía. Evitemos que por cansancio, la universidad de torne impotente, empequeñecida, esclavizada a sus lealtades, a sus vicios y placeres.

La casa que vence las sombras, la casa de los saberes debe permanecer irradiada por la vocación de grandeza, mística y servicio colectivo.

Con frecuencia, en estos tiempos turbulentos, de mares procelosos, de crisis, debates y choques de ideas, se usa una frase que parece muy «políticamente correcta» pero que yo no entiendo bien: «En política, cualquier idea es respetable siempre que no se quiera imponerla por la violencia». No creo que todas las ideas sean, en principio, respetables, porque muchas de ellas entrañan, proclaman, se convierten inexorablemente en violencia. Las violencias mortales, destructoras, degradantes, antes de transformarse en «acto» , vale decir en acto humano, con libertad de la voluntad, y deliberación de la razón, han sido, muchas veces, ideas terribles, desmanes en «potencia», pensamientos que llevaban aquella encadenada. Y esas ideas, aunque broten libremente de la libertad con que el cerebro piensa, razona, juego armónico de los dos hemisferios, el derecho e izquierdo, serán inevitables pero ya en su origen han dejado de ser respetables.

Nos preguntaremos cómo se calificarían los actos violentos nacidos de los ciegos fanatismos religiosos o políticos, o de la arrebatada pasión, la deformación intelectual o la pérdida, aunque sea pasajera, del buen juicio. Creo que ahí no estarán las ideas; solo oscuros impulsos biológicos que nublan la mente, subiendo del pozo insondable del hombre, al que ya se refería San Agustín cuando hablaba de la bestia que yace «allá abajo» de nuestro ser.

NO HAY LUGAR PARA LA DESESPERANZA.

La historia a partir de aquel decreto filosófico. “Conócete a ti mismo”, a permitido un abanico de posturas de hombres y mujeres que irrumpieron en el protagonísmo para tratar de conocerse a sí mismo, unos para dominar; otros para medir posibilidades dentro del ambiente social, cultural, político o religioso donde estaban relacionados o sometidos; otros y quizás muchos para complacerse en sus intimas excelencias, o alimentados de un puro narcisismo.

Esa misma historia nos presenta a personajes, que se han dedicado por especial preocupación por conocer el prójimo, para aliviarles en sus angustias, para orientarlos en sus vacilaciones, otros para dominarles y profundizar en sus malévolas manipulaciones.

Esa desesperanza viene alimentada , baste como ejemplificación expresiones que influyen en la conciencia, la voluntad y la conducta colectiva ,tales como: “ Psicosis de miedo”, “ manipulación de la información”, “ reinserción social”, “ orientar-desorientar al consumidor”, “ superar tal trauma”, “ guerra psicológica” etc.

El venezolano por ancestros nunca se amilana por la desesperanza. No podemos en modo alguno angustiarnos ante los pesimistas augurios de quienes han arriado abanderar del optimismo, los que han perdido la esperanza en los hombres y en los pueblos, o pretenden asumir olímpicas posturas entre el bien y el mal.

Estamos obligados por mandato histórico, a promover un pluralismo limpio, de corte eminentemente racional y posible que nos permita profundizar en la aceptación de un concurso de las mejores soluciones, que generen confianza y seguridad, garantizando la avanzada hacia el encuentro de la justicia social y la promoción del hombre en procura de su crecimiento.

El renacer de valores éticos no puede seguir siendo posturas electoreras, demagógicas, sino que tiene que ser definitivamente la edificación de una democracia pura, efectiva y eficiente, como solución posible de justicia y equidad, para no horadar la fe popular tan erosionada.

Una Venezuela hacia la tecnología y la creatividad, debe ser nuestro reto para producir nuevas tareas, oficios, ocupaciones y logros que permitan generar estímulos y expectativas renovadas y frescas. Una Venezuela en sintonía con un mundo nuevo. Evitemos la proliferación de abstracciones fundamentadas en utopías inalcanzables imposibles de consolidar en un autentico desarrollo integral.

LA PAZ.

Un breve análisis de un gran valor, La Paz.

Esta virtud alimenta nuestro ánimo, de tranquilidad y sosiego, y se opone a la turbación y las pasiones.

La paz nos irradia sana convivencia entre todos los mortales. La paz es fruto de un justo y equilibrado ordenamiento social, en donde no se cultive los odiosos privilegios, y donde todos tengamos oportunidades iguales para el desarrollo humano, que se respete el derecho ajeno. Y, parodiando a Benito Juárez “ El respeto al derecho ajeno es la paz”,

Lograr la paz, no solamente es disipar vientos huracanados en nuestro ambiente social, no es simple y llanamente apartar conflictos , pues es propio de humanos ejercitar el conflicto, del cual en forma racional los hombres los afrontan, los ejercen, pero igualmente los superan con métodos no violentos.

El gran Mahatma Gandhi, promovió la Resistencia no violenta, al luchar con su forma pacífica por ideales de emancipación de su India originaria, frente a la dominación británica.

Esta resistencia no-violenta, o no-violencia activa, se caracterizó al oponerse a tantas injusticias con la fuerza del espíritu, superando a la de los fusiles.

Con esta táctica pacífica, Gandhi promovió manifestaciones, desobediencias, con una gran serenidad, con temple, tolerancia, y un gran valor, sin derramar una gota de sangre, derrotando finalmente a las fuerzas británicas, que oprimían, y mancillaban la espiritualidad de los pobladores de la India.

Hay que reconocer la dignidad de la persona humana, igualmente respetar los derechos de los demás, para exigir los propios.

Debemos fomentar el conocimiento, la confianza, la solidaridad, la responsabilidad, la humildad, la justicia, en nuestras relaciones con nuestros semejantes.

En nuestras interacciones, relaciones, debemos ser flexibles, ecuánimes, y reaccionar con mucha calma y firmeza frente a cualquier agresión.

La paz la construimos, la fomentamos, con el debido respeto a toda manifestación de ideas y pensamientos de los demás,e igualmente con la aceptación de sociedades y culturas distintas a la nuestra.

Las palabras de Juan Pablo II sobre este tema son claras. Después de insistir en la necesidad de la justicia, dice: -La paz no puede ser establecida por la violencia, la paz no puede florecer en un clima de terror, de intimidación o de muerte. El mismo Jesús dijo: «Quien toma la espada, a espada morirá» (Mt. 26, 52). Esta es la palabra de Dios, la que ordena a los hombres de esta generación violenta a desistir del odio y la violencia y arrepentirse (... ) la violencia es un mal, la violencia es inaceptable como solución a los problemas, la violencia es indigna del hombre, la violencia es una mentira, porque va contra la verdad de nuestra fe, la verdad de nuestra humanidad porque destruye la verdadera construcción de la sociedad-. Añadía después con fuerza .... que nadie pueda llamar nunca al asesinato con otro nombre que el de asesinato, que a la espiral de la violencia no se le dé nunca la distinción lógica de inevitable o de represalia necesaria. (29-1X-1979).

Invoquemos a su Santidad Juan Pablo II, AL DECIR CON ÉL:

“NUNCA MÁS LA GUERRA!

¡ NO , NUNCA MÁS LA GUERRA!,

QUE DESTRUYE LA VIDA DE LOS INOCENTES,

QUE ENSEÑA A MATAR Y TRASTORNA IGUALMENTE

LA VIDA DE LOS QUE MATAN,

QUE DEJA TRAS DE SÍ UNA SECUELA

DE RENCORES Y ODIOS

Y HACE MÁS DIFÍCIL LA JUSTA SOLUCIÓN

DE LOS MISMOS PROBLEMAS

QUE LA HAN PROVOCADO...!”

LA PRUDENCIA

La prudencia es una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en el discernimiento y el saber distinguir lo que es bueno o malo, para procurar su seguimiento o apartarnos de las tentaciones.

En la vida surgen multiplicidad de circunstancias que nos someten a pruebas de comportamiento, que nos invitan a actuar con sensatez, con cautela, cuando sabemos valorar nuestra propia vida, la vida de los semejantes y, en línea general las cosas que debemos mantener como paradigmas de nuestro horizonte.

El ser humano debe tener conciencia plena de los peligros que le acechan en la cotidianidad, generalmente imprevistos e inconvenientes para un bien vivir. A los cuales debemos anticiparnos sin que cunda la alarma o el pánico, con un propósito impostergable de orientar un legítimo instinto de conservación.

La moderación, la ecuanimidad, un justo equilibrio son valiosos elementos legados por los grandes pensadores de todos los tiempos, fundamentalmente los filósofos antiguos, para quines cultivar la prudencia era un sano ejercicio de sabiduría como intuición muy natural.

El reconocer en forma reflexiva cuando debemos hablar y cuando callar, cuando obrar y cuando destruir, cuando actuar y cuando abstenernos de cualquier acto humano, es de seres prudentes.

Debemos tener siempre presente la obligación de reflexionar sobre las graves consecuencias que derivan de una acción imprudente, cuando desafiamos los mapas de una realidad. Generar indiscreciones y chismes como cultura negadora de los valores humanos, prestándole atención a la maledicencia, a los rumores que permanentemente circulan acerca de personas e instituciones, sin detenernos a averiguar si hay certeza o fundamentación en los mismos, es incurrir en practicas malsanas. Debemos siempre pensar antes de actuar. Debemos ser precavidos, sensatos, cuidadosos, responsables, moderados, reflexivos, cautelosos, más aun en tiempos tormentosos, donde debe imperar una sana convivencia, inspirada en solidaridad militante.

Recordemos con Séneca, palabras de sana prudencia:

“ El que es prudente es moderado; el que es moderado es constante; el que es constante es imperturbable; el que es imperturbable vive sin tristeza; el que vive sin tristeza es feliz; luego el prudente es feliz”

Hasta aquí el análisis del programa de hoy, la frase de la semana y, regresamos con el personaje de hoy.

LA ETICIDAD.

Debemos entender que los intereses morales , que sirvieron de inspiración de la ética clásica, han variado con el tiempo, destacándose su renovación como savia vivificante que circula en la vida social. Un hecho social que no implica desdeñar lo tradicional, sino la adecuación a las nuevas realidades humanas

Una ética nueva, no necesariamente comprende un conjunto de orientaciones morales con un enfoque original, por el contrario plantea una nueva actitud frente a los problemas que agobian en la vida de los hombres. Es la ubicación del qué hacer del hombre para superar mejores estadios de elevación ética, dejando a un lado posturas teorizantes sobre lo infrahumano.

La ÉTICIDAD, le da preeminencia a lo moral en la vida social, con un propósito de adecuación sin limitantes dogmáticas, tomando en cuenta que la ética configura todo un

complejo proceso de activación, creación, fortalecimiento, de valores prestos a acompañarnos en cualquier ambiente.

No es aceptable lo inmutable para comprender o entender supuestos recetarios de moralidad, pretendidamente orientados por monopolistas de lo ético, que pontifican de moral, con multiplicidad de reservas en su inventario.

En el ambiente societario, existe una obligación moralizadora, como producto de la convivencia, la solidaridad, que hacen derivar sanciones de conciencia. Vale decir, en la vida comunitaria, surge una exigencia de deberes para con nuestros semejantes, e igualmente el exigir respeto por nuestros derechos, por parte de la sociedad, lo que armonizadamente permite de lo individual a lo social, fortalecer la solidaridad que aísla , derrota, margina todo antagonismo, y lucha desenfrenada.

Cuando observamos las realidades sociales, para permitirnos una acumulación de experiencias, se van configurando utopías, que difieren sustancialmente de realidades de sociedades ya en decadencia. De allí cada generación tiene la obligación de promover una renovación de valores morales.

“ INEFICIENCIA ADMINISTRATIVA”,

Un mal inveterado en nuestra Venezuela, que se pretende combatir, y, genera profundas y angustiantes insatisfacciones en el colectivo venezolano.

De tal ineficiencia no solamente se le debe endilgar al sector público a todos los niveles, sino igualmente han sido objeto de la misma acusación, las empresas y organizaciones del sector privado, con honrosas excepciones.

Multiplicidad de estudios, diagnósticos, pronósticos, han sido hasta la presente esbozados para enfrentar y corregir la generalizada ineficiencia. Muchos de ellos giran en torno a la existencia asfixiante de un Estado hipertrofiado por la centralización, que por su tamaño es incontrolable e igualmente inmanejable.

De allí que han surgido los tesistas que anotan el imperativo necesario de promover la superación de la ineficiencia, con la formación y estructuración de organizaciones que respondan por la dispensación de buenos servicios públicos, mejores escuelas, buenos centros hospitalarios, activos promotores de cultura popular, amplia seguridad ciudadana, fomento de un equilibrio ecológico, por decir entre muchos, que denoten un mínimo de eficiencia en beneficio de satisfacer necesidades colectivas, que orienten una auténtica atención de anhelos y esperanzas de un pueblo urgido ahora más que nunca de una mejor calidad de vida.

Cuando hablamos de descentralización, referíamos sus bondades, que permiten incorporar a la provincia a las grades decisiones en procura del logro de eficiencia de la administración, fundamentalmente en materia de servicios públicos.

Estos retrasos en la modernización del Estado, que exige transformaciones en su organización, y en la superación de deficiencias, impone una acción mancomunada en el logro del mejoramiento y dotación de recursos organizacionales, humanos y de orden financiero, que permitan una auténtica evolución hacia la conquista de un sistema de distribución de competencias en una estructura territorial que permita la mayor funcionalidad frente a la proliferación de problemas a los cuales se les debe dar solución racional y justa

Con este empeño creativo y de imaginación podremos aislar el marasmo, la molicie burocratizada enquistada en la administración pública y privada desde tiempos inmemoriales, ganándole una batalla al centralismo, en procura del definitivo despertar de la provincia, y el logro de una equitativa distribución de beneficios, de la gran riqueza que nos depara la naturaleza con infinita largueza.

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HABLANDO DE VALORES. LA “ .RESPONSABILIDAD

El mundo de los valores morales, se nos amplia cada día más. El hombre no es bueno ni malo perse.

Son sus acciones las que podemos catalogar de buenas o malas. De allí que debemos experimentar en el día día, en la cotidianidad, esas vivencias y múltiples contradicciones, que sin lugar a dudas son muy propias de la condición de todos los humanos. Es imperativo visualizar diferentes maneras para afrontarlas, en razón que es un derecho y un deber que cada humano debe asumir con entereza, con templanza, con responsabilidad, con respeto y plena libertad de acción.

Partamos de una consideración sine qua non, de que los seres humanos no podemos vivir ubicándonos al margen de los valores, No podemos marginar en nuestra búsqueda de paz social, valores fundamentales como la tolerancia, la responsabilidad, la solidaridad, la honestidad, la prudencia, la humildad.

Los valores nos identifican al fomentar relaciones humanas, en el trabajo, en la comunidad donde vivimos, en el ejercicio de nuestros derechos ciudadanos, en la promoción de ideas y pensamientos.

Toda decisión humana lleva implícito una valoración, producto de principios morales adquiridos durante la niñez, en la familia, la escuela, la sociedad y la orientación que el Estado promueva, como agentes moralizadores durante toda nuestra existencia.

De allí que debemos entender igualmente que la amplitud de horizonte de los valores, cada día se hace inmenso, y en permanente cambio que implica adaptabilidad a esas transformaciones para procurar un ambiente social vivíble y en santa paz.

Entendiendo igualmente, que cada ser humano tiene la libertad de jerarquizar sus valores, dependiendo de su postura ideológica. Sin embargo tenemos valores que no

cambian en el tiempo, que permanecen como paradigmas universalizados, que irrumpen para el logro de la armonía social. De ellos podríamos citar la responsabilidad.

Tener clara responsabilidad de nuestras acciones, es ser conciente de las consecuencias para nosotros mismos o para los demás, de todo lo que hacemos o dejamos de ejecutar.

Cada decisión obliga a previamente a una reflexión que oriente cualquier consecuencia que pueda afectarnos en nuestra propia existencia o nuestros semejantes.

Cuando en el campo de estudio, de capacitación académica, somos responsables con las tareas por cumplir, orientándolas con responsabilidad, seriedad, prudencia, para fructificar una enseñanza hacia la excelencia, estamos respondiendo por lo que hacemos, con una clara noción de lo bueno y de lo malo. La responsabilidad permite que una persona ponga cuidado y atención en lo que hace o decide. Toda persona responsable es consciente, diligente, madura, confiable, reflexiva, tranquila, juiciosa. Logremos con este gran valor como ejemplo de lo planteado en el análisis de hoy, promover en nosotros mismos y en el colectivo social la calidad de ser responsable.

DEMOCRACIA PURA.

Venezuela, apuntaló a partir del glorioso 23 de enero de 1958, una ética de abierta ruptura con los cuestionados valores de los sistemas dictatoriales.

De allí qué la colectividad del pasado reciente y del presente ha profundizado en un cuestionamiento a la legitimidad de la democracia, por que pareciera haber demócratas con una rabiosa postura de empecinamiento, en renunciar , maltratar o enterrar los ideales que nos identificaron con un sublime proyecto de consolidar la democracia pura, con sus irrenunciables retos de libertad, convivencia, prosperidad, justicia y solidaridad.

Nos encontramos en lo que el Profesos José Luis Aranguren denomina la transición de una moral desilusionada, que todavía puede reaccionar, a la peligrosa etapa de decadencia que define la desmoralización.

Por una parte vivimos tiempos aciagos de confusión intelectual y por otra carecemos fe una fuerza moral y de coraje para asumir con temple cualquier reto. La inercia, el marasmo, la molicie, y la falta de perspectivas conducen a no hacer nada, a un individualismo enfermizo.

La separación radicalizada entre la política y la ética ha encontrado numerosos adeptos en el siglo XX y lo que va del nuevo milenio, presentándose como una de las principales razones , el escepticismo de la política ante cualquier apelación a principios éticos, ya que con frecuencia tales apelaciones son fruto de la hipocresía.

Hay que reiterar que recurrir a justificaciones morales de una política inmoral o amoral, se halla muy lejos de cualquier principio ético y la profesión farisaica de principios morales solo sirve para encubrir el abandono de la ética mínima.

El hombre contemporáneo no puede vivir sin darle sentido a la vida, y por ello apelo a la conciencia bizarra, noble y ponderada del Tachirense, como propuesta venezolanista en estos tiempos de indecisiones p ara que inventemos juntos, y cumplamos un nuevo proyecto ético en el que la realización del hombre como persona y la regeneración de la sociedad constituyan nuestra primordial tarea.

En el pasado, los tachirenses jugaron un papel decisivo en la biografía de Venezuela. La razón de ese hecho, se debió a que su colectivo histórico asumió el reto del deber ser con disciplina, constancia y mística. Por ello la ética del deber nos condujo a asumir con fe de carbonarios las formas renovadoras que transforman la conducta individual y social con el pleno convencimiento que otorga la genuina conciencia ética.

La decadencia moral y espiritual que se ha apoderado del mundo moderno sólo será superada por quienes profesen con valentía una moral objetiva e igual para todos, la cual sólo puede sostenerse en valores trascendentes que no provienen del arbitrio humano sino de las leyes impuestas por el Dios de la vida, para lograr enaltecer la conciencia de cada hombre.

Mensaje a la juventud..

Sabemos, queridos jóvenes, que el mundo que nos ha tocado vivir sufre de vértigo.

Que el relativismo va furiosamente arrasando con personas, instituciones, ideas, valores, principios y, virtudes que parecían inconmovibles.

Que el trigo y la cizaña son quemados por igual sin saber esperar a discernir entre lo verdadero y lo falso; entre lo justo y lo injusto; entre lo saludable y lo nocivo; entre lo constructivo y lo destructivo; entre la libertad y la esclavitud.

Como reacción al engaño nuestros jóvenes, se previenen contra el culto a los falsos dioses y derriban pedestales, sin detenerse a meditar, a reflexionar, qué atmósfera respiraremos en medio de tantas ruinas, y si con los verdaderos valores, con lo virtuoso, con lo saludable, con la libertad, se quebró lastimosamente la capa de ozono de nuestra atmósfera espiritual.

La juventud, con la simbología de los espíritus puros, de lo sublime en el pensar, de lo impetuoso en el hacer, no pueden ser ajenos a los grandes retos, ni a la invocación de esperanzas que adornan al nuevo milenio, ni mucho menos a sus angustias y aflicciones.

Los jóvenes, afanosamente, buscan nuestra mirada, nos observan escrutadoramente, nos interrogan acerca de nuestras convicciones, analizan nuestro comportamiento, nuestras posturas; a veces nos juzgan, asumen posiciones críticas, e incluso nos condenan.

Perciben en el liderazgo del país, nuestros jóvenes, sintonía en su profunda inquietud ante el futuro, ante el mañana.

Esa mirada de los jóvenes es indudablemente una invitación al cambio, a la búsqueda del conocimiento mutuo, al descubrimiento de nuestras responsabilidades complementarias indisociables ante su futuro.

La permisividad en su nuevo código moral. Sus condenas a la educación que no les ha preparado para la vida, su rechazo a la estabilidad familiar, y otros rasgos negativos reclaman la atención del liderazgo colectivo, porque en definitiva las justas aspiraciones y angustias de nuestros jóvenes son fruto de un mundo y de una sociedad que nosotros hemos construido.

Hay que contribuir con el esfuerzo compartido en educar, formar, ilustrar, para una cultura en constante cambio, con el convencimiento de que el fin fundamental de la educación es la conquista de la libertad interior, y su mejor método para obtener resultados prácticos consiste en desarrollar capacidades humanas en toda su extensión.

Su Santidad Juan Pablo II, no afirma: “ En esta época amenazada por la cultura de la muerte, los jóvenes cristianos debéis ser testigos valientes de la dignidad de la persona , defensores de la vida en todas sus formas, promotores incansables de sus derechos.

Frente a una cultura de la muerte y ante alineaciones como la violencia, la negligencia ante las necesidades de los niños abandonados, de los enfermos y los ancianos, y particularmente ante gestos destructivos como el aborto y la eutanasia os invito a ser profetas de la vida, trabajando por la cultura de la vida, con la creatividad y generosidad que os caracterizan

Esta parte final, de nuestro análisis de hoy, con el colosal y vigente mensaje del Papa, nos invita a señalar, que es imperativo volver a la dignidad elemental del ser humano, creado por el Dios de la vida, para la verdad y para el bien, capaz de infinitud y de trascendencia.

Crisis económica.

Si analizamos la crisis económica de nuestro país, no es la primera vez que la vivimos, dé allí que surgen voces de estudiosos de la materia económica que pontifican, las variadas alternativas que permitirían relativamente una salida fácil.

Lo preocupante y necesariamente sujeto de atención por parte del liderazgo nacional, significa la crisis que la precede que no es otra que la moral-ética y consecuencialmente la crisis política.

Si repasamos nuestra historia patria, y nos ubicamos en tiempos de independencia venezolana encontramos que para hacer posible a Carabobo, la crisis económica dio lugar a una generación de circunstancias , producto de los enfrentamientos a los intereses de España con el poder criollo en la Colonia, con toda la fuerza de orden económico que lo envuelve , y los intereses de los criollos, que padecían, independientemente de la debilidad política, una disminución de los precios de nuestros productos de exportación, vale decir, cuero, cacao,y café. Esta primera crisis económica como nación , determinó con gran certeza el acto independentista.

La crisis que surge de la guerra de nuestra independencia, fue igualmente económica, que permiten nuevos propietarios y áreas de expansión de orden económico, dibujados en los próceres y la soldadesca que condujeron las batallas emancipadoras, revertidas en nueva clase, que con la justicia distributiva aplicada, dio lugar a un intento democratizador de nuestra economía.

Posteriormente a estos acontecimientos patrios, encontramos, que con la guerra federal, nuestra economía queda destruida, generándose igualmente, una grave crisis que se prolonga en el tiempo hasta el año de 1864

Para 1868 Venezuela, sufre la primera crisis fiscal importante. Para la época del gobierno de Guzmán Blanco, hacia el año de 1871, se presenta una deuda externa de casi 250 millones de pesos. Que para la época era de un monto gigantesco, si tomamos en consideración que nuestra renta nacional alcanzaba la cifra de 23 millones de pesos.

La crisis mundial de 1884, repercute intensamente, bajo la presidencia de Joaquín Crespo. En la transición de las presidencias de Rojas Paúl a Andueza Palacios, hacia el año de 1890, nuestro país vive un auge económico producto de las exportaciones, generando bienestar y tranquilidad en el ambiente nacional.

La deuda externa de 189 millones de bolívares, que para 1899 tiene Venezuela, y el aumento en 1905 a 225 millones, repercute en difíciles momentos políticos al gobierno del tachirense Cipriano Castro. Quien responde con una actitud de corte nacionalista, lo que significo un rotundo éxito en la conspiración de Juan Vicente Gómez, que se fortalece, lo que significo un agudo proceso político que se deriva de la crisis económica, lo que revistió igualmente el reconocimiento externo al gobierno de Gómez.

Estos paradigmas en la historia, permiten que Venezuela escoja su camino, logrando incentivar un desarrollo integral que permita, un crecimiento sostenido como país y vender nuestras cosas al resto del mundo.

Evitemos por ceguera el riesgo de retrotraernos a un país ruralizado de la década de 1940, sin ninguna fuerza para crecer y destinados a una pasividad disminuidos como alternativa para un mundo de competitividad, que hoy por hoy se mundializa.

EL JUICIO MORAL.

La fundamentación de que todo juicio moral, represente en sí un elemento de “deber ser”, implica que reconocemos, atendemos a la luz de principios que nos ilustran sobre lo bueno o lo malo, sobre lo correcto o lo incorrecto en cuanto a cualquier acción ha emprender. De allí que tengamos claramente definida esa diferenciación entre actitudes buenas o malas.

Esta valoración, el entender plenamente, cuando concretamos en un juicio moral, lo correcto o lo incorrecto de nuestras acciones, y nos permite caracterizar por medio de nuestros sentimientos la obligación de hacer una escogencia libre, con plena libertad de nuestra voluntad, con plena deliberación de la razón, en cuanto a lo que yo juzgo correcto, y de hacer la escogencia porque lo juzgo correcto. O lo considero moralmente justo.

Para quienes ejercemos la docencia universitaria, con plena libertad de nuestra voluntad, con plena conciencia de nuestra responsabilidad docente, con sublime vocación de cátedra, hacemos actos moralmente justos, cuando el acto docente cumple realmente la intención de satisfacer una demanda de nuestra juventud ávida de conocimientos, y escogemos los medios adecuados para cumplir fielmente la intención.

Ejemplificando como docentes, podríamos señalar, que el reconocer que mis alumnos tienen el derecho de exigirme una instrucción moderna en mi cátedra, obro con justicia si trato de darles esa instrucción, con una actualización de lecturas relativas a mi campo y trasmito sin reservas mentales, sin egoísmos odiosos a mis discípulos en mis clases dinamizadas con la participación socializadas de mis alumnos.

Igualmente, podría proceder mal si hago lo que mis alumnos demandan, simplemente no por considerar que es lo correcto, sino para hacerme popular entre ellos. Podría negarle, igualmente, a mis alumnos la información, y estaría asumiendo una postura mala, injusta, moralmente injusta.

Un acto es considerado bueno siempre que cumpla un fin loable, procurando el bienestar de alguien. Entendiendo que la demanda de la humanidad es la persecución de la felicidad.

Para que un acto sea moralmente justo debe promover un logro, satisfacer no solamente cualquier demanda, sino la que asegure una orientación de búsqueda de un bien en la vida.

Podemos darle a nuestros estudiantes la instrucción más moderna, pero si no logramos persuadirlos, con un buen convencimiento, que implica cercanía, bondad, tolerancia, solidaridad, buen decir y buen hacer, no estaremos cumpliendo con lo moralmente justo, que obliga al buen docente a pensar en su misión y su visión con racional y edificante acción educadora.

Procuremos como docentes universitarios, enaltecer la educación moral, esa que promueve el desarrollo de la libertad, estimular a nuestros alumnos para que sean libres, instarlos a querer serlo. No olvidemos nunca que existe una libertad que no todos queremos. A veces la desdeñamos, otras la tememos. Es amigos televidentes, la libertad que tiene como valor preciado la responsabilidad. A nuestros alumnos debemos motivarlos para que sean sensibles a toda posibilidad de que en cada instante de nuestras vidas hay algo que podamos hacer Para darle forma al siguiente momento, y es educar para la libertad pero con responsabilidad moral

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Fray Juan Ramos de Lora, y la universidad emeritense.

El 29 de marzo de 1785, fray Juan Ramos de Lora, sorprende en Mérida a propios y estraños al dar la información sobre una constitución referida a una casa de educación que comenzaría a funcionar en forma interina en el convento desocupado de los frailes franciscanos.

Esta casa de estudios estaba dirigida a formar los jóvenes inclinados a seguir el estado eclesiástico,”en donde se les imprima máximas de religión y se les enseñela lengua latina, e instruya en las materias morales, hasta tanto, se practiquen las diligencias correspondientes a que se establezca y funde el Seminario Colegio con todas las formalidades que dispones el Santo Concilio de Trento”.

Esta modesta constitución citada, orienta el nacimiento de una Casa de Educación en Mérida, cuna del Seminario San Buenaventura y de la muy Ilustre Universidad de los Andes, por cúmulo de méritos reconocidas como Excelsa Gloria de la ciudad emeritense y nivelada altura de las enhiestas cumbres andinas.

Un año tardó el tramite burocrático , que dio luz edificante según Real Orden de 14 de septiembre de 1786, donde se aprobaba la erección del Seminario conciliar en el convento de franciscanos suprimido en Mérida para la época.

El obispo Ramos de Lora , no había permanecido inactivo esperando las respuestas correspondientes a sus solicitudes al Rey de España. En dos años, el viejo convento se hizo insuficiente para albergar a los estudiantes que, en su mayoría eran pobres, y debían ser sostenidos con recursos del obispo.

Con fecha 21 de abril de 1787 el obispo Ramos de Lora oficia nuevamente al Rey, indicándole que los alumnos sumaban cuarenta y dos, a quienes era indispensable acoger en el convento y alimentarlos gratuitamente.

Esto hace pensar en la conveniencia de construir un seminario de nueva planta, al que suplica ala rey lo erija con el título de San Buenaventura. Y afirmó decidido, el obispo Ramos de Lora:” tomé resolución de fabricar colegio formal, capaz para todo el número de estudiantes, que pudiesen ocurrir de la Diócesis, con oficinas proporcionadas y en lugar más inmediato a la plaza principal y en fin escogido de toda la ciudad, cuya fábrica prometiese la perpetuidad de la erección.”

La Real Cédula que aprueba la fundación del Seminario de Mérida en el antiguo convento de los jesuitas, que fueron expulsados de los reinos de España, en 1767; lleva fecha del 9 de junio de 1787.

En ella quedó para la posteridad la valentía del obispo, su decidida acción en pro de la educación de los jóvenes de escasos recursos, al reprocharle el rey al fray Ramos de Lora, “que no debisteis proceder a dar destino alguno sin representarme lo que tuvieseis por conveniente, esperando mi Real deliberación.....he resuelto aprobar su erección.”

Superando dificultades, el obispo de armas tomar, a pesar de estar achacoso y enfermo .

Fray Juan Ramos de Lora, fue el fundador y sembrador de la Universidad de los Andes.

Otros a través de los tiempos disfrutan la zafra de sus cosechas entre champán y azahares, con cánticos de alegría, lo que un obispo bondadoso, humilde, tolerante, respetuoso. con amplio espíritu de servicio colectivo, con gran sensibilidad social, sembró en el surco siempre fecundo de las tierras andinas, frente a las enhiestas cinco aguilas blancas, que como centinelas del bien protegen a la ciudad emeritense.

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